Portadas de Abyecta y Hard Core Hotel (el asunto) editores intervenidas con collages y besograbado (de la serie de bodyprint)Las cartas que te escribi y no te envié
Hola bebe:
¿Te acuerdas que te dije que te escribiría cartas como parte de una novela sobre nosotros, sobre nuestro extraño amor?
Pues acá va la tercera. Perdona que la primera y la segunda no te las envié. Esta tampoco te la voy a enviar nunca. Perdona que la publique y que no me atreva a decirte todo lo que tengo que decirte mirándote a tus lindos ojos claros. Pero es que no puedo.
Además quiero que mi silencio provoque en ti, al menos curiosidad y me busques en la red hasta que des con este texto, con esta carta que es un recado para ti, sólo que está escondido.
¿Por qué será que nunca pude nombrar al amor cuando estaba sucediendo?
Hoy me di cuenta que eres el único hombre al que he amado verdaderamente los últimos años de mi vida. Verdaderamente quiere decir, justamente eso, sin espejismos.
Me pasa que por primera vez en tres años acepto sin dolor que tus preferencias sexuales me dejen fuera del territorio siempre sagrado de tu cuerpo de marfil. Es decir que yo, no te provoque deseo o al menos no un deseo con la intensidad del deseo que te provocan los chicos. Acepto que nunca nos hayamos acostado, que nunca hubiéramos tenido sexo a pesar de haber dormido tantas veces juntos, tú y yo y que nuestro romance lo viviéramos como un matrimonio perfecto, pero sin carne.
(con mucho vino eso sí)
Hoy me sucede que lo acepto y no quiero modificarlo, por primera vez en tres años, no quiero modificarlo. Y no quiero enviarte esta carta para no provocar oleajes innecesarios en tu actual relación que se ve sólida, linda, amorosa. Has elegido a un chico lindo, que te ama tanto como yo y que solo puede ayudarte. A mi me gustaría de ahora en adelante estar en tu vida como una amiga del alma, como tu ex mujer, como una hermana que vive con desgarro los kilómetros de distancia.
Esta noche estoy escuchando las canciones que grabaste en mi computador, escucho las canciones que bailamos, que cantamos y que hicimos juntos, porque todo el tiempo, vos y yo, estuvimos dentro de un documental de rock,n roll.
“Soy una mezcla de Andy Wharwoll, John Lenon y Lou Reed” me dijiste un día camino al supermercado
“Y yo soy una mezcla de Patty Smiths, Yoko Ono y Laurie Anderson” te respondí. Y agregué que estábamos condenados a estar juntos
"Y por varios lados", contestaste tú
Y yo sentí que la calle se abría en dos y me dejaba caer, porque eso me pasaba cada vez que entre tú y yo se abría la posibilidad del amor, un acuerdo, una mirada que se sostiene, sueños compartidos como celebrar con los amigos un cumpleaños en Rio de Janeiro, con champagne y montañas de cocaína.
¿Te acuerdas cuando hablamos de eso? Lamíamos unos helados en mi heladería preferida de Palermo, Yo chocolate suizo, tú pistacho. Esa tarde habíamos paseado horas, yo te mostré el primer apartamento donde viví aca en Buenos Aires. A ti te gustó el edificio, lo encontraste lindo. A unas pocas cuadras de tu actual casa.
Yo te encontraba lindo a ti, tan lindo que babeaba con todo lo que tu boquita decía, con tanta inocencia y tanto candor porque eres inocente bebé, eres transparente como una bella flor.
Cuantas sonrisas bobas provocaste en mi, de ésas que sólo provocan los bebes a sus madres con cualquier mueca. Era sublime lo que nos pasaba, yo sentía que cuando hablaba y te contaba mis ideas descabelladas tus ojitos se iluminaban y te perdías feliz conmigo en mi delirio. Y nos pasaba que nos adivinábamos, cosas que suceden entre gente que se fascina mutuamente y que se fascinan juntos en el mundo.
Cuanta energía generábamos ¿no?
Yo sentía que juntos éramos dinamita. Lo sigo sintiendo.
Yo amaba verte despertar invariablemente a las cuatro de la tarde y colgarte la guitarra, ponerte al piano, prender la computadora, el micrófono y de ahí el juego eterno de la música y la vida que solo existía al ritmo de tu corazón sicodélico.
Bebe, cuánto ritmo, el universo giraba en tus ojos y esa energía tuya, como un gran horno, la casa siempre llena de amigos, de drogas, de risas, de dealers, de travestis e inmigrantes ilegales como yo, selecto grupo del cual yo era exótica representante del pais vecino.
Tu casa fue nuestra factori. Tu factori que compartiste conmigo, adonde me invitaste a vivir, generoso como la mejor de las madres.
Lo mejor eran las cenas contigo. Cocinábamos a cualquier hora platos complicados, por el puro gusto ser intricados. En realidad tú eras el chef, yo ponía los ingredientes, que tú elegías siempre con dudas en el supermercado. ¡Cuantas dudas te asaltaban mi amor al momento de elegir cualquier cosa!, ¡Un pimiento era una decisión donde te jugabas cosas importantísimas. La gente se volteaba a mirarnos porque nosotros vivíamos esa compra como un problema esencial para nuestra sobrevivencia las próximas 24 horas, discutíamos, nos acalorábamos, y celebrábamos cuando encontrábamos el prodigio.
¿Te acuerdas de la pavita que cocinaste para el año nuevo?
Cuya cocción de cinco horas que comenzó a las siete de la tarde elevó la temperatura del apartamento en pleno verano a niveles agónicos y que casi puso en peligro no solo nuestra salud (estábamos todos al borde del desmayo, sino también nuestra posibilidad de movilizarnos a casa de Marlene esa noche donde seria a cena. Porque la dichosa pavita no se cocinaba nunca.
Generoso, siempre fuiste excesivo y generoso conmigo. Dabas todo y tomabas todo. Lo único que de mi no tomaste era lo que mas yo quería que tomaras. A cambio me diste una extensa y lujosa parcela en tu corazón de oro.
¿Por qué te escribo como si estuvieras muerto?
Seguro sigues igual de generoso y de intenso, mi rey midas que convierte en alegría lo que toca.
A mi me hubiera gustado que me tocaras con tu falo celestial que solo tuve privilegio de conocer cuando te dio un ataque al hígado en plena noche de verano, en calzoncillos y te retorcías como un gusano y yo te tuve que asistir. Entre vuelta y vuelta, tu ropa interior siempre al borde de la ruina dejo aparecer tu pene afiebrado envuelto en su capucha como un niño con sueño, tu pene, grueso como lo imagine siempre, marrón, lindo, como tú.
Ahí estaba finalmente tu pene, joya preciosa que reservabas para tus novios y no para mí.
Nosotros tendríamos que habernos conocido a los 15 años pienso. Pero la vida nos juntó de maneras aleatorias.
Muchas veces te miraba en medio de una fiesta, con toda la gente, y la oscuridad y el humo y las voces que se interponían y tú invariablemente, me sostenías la mirada cargada de ternura, y eso, me partía el alma.
Muchas veces soñé que cogíamos.
En mis sueños, vos y yo, estábamos en un animado bar y nos encontrábamos bajo una escalera y sin decirnos nada nos apareábamos con la naturalidad de dos tortugas que lo hacen desde hace milenios.
De todos los hombres que conocí fuiste el que más creyó en mí, el que más me ayudó con sincera admiración, fuiste el único que me hizo un hueco en su nido cuando anduve huérfana, fuiste el que mejor cocinó, el que más me hizo reír, el que con mas paciencia y cariño me arrastró borracha hasta casa, el que inventó las mejores canciones para y el que mejor las cantó.
Si hubo en mi vida algo bello, cargado de inocencia y transparencia fue mi amor por ti.
Sabes? Me he tomado media botella de vino tinto y estoy llorando.
Siento que me estoy despidiendo de algo, de la estrella mas brillante de mi constelación. Querido te deseo éxito y felicidad.
Algún día haremos esa gira juntos y cruzaremos cordilleras y montañas con tu guitarra pintada de rosa y plateado, con tus zapatos de charol rojo, tu peinado Tony Manero, y por supuesto, con tu novio.
Besos por siempre
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