Sunday, March 28, 2010
Thursday, March 25, 2010
Wednesday, March 24, 2010
De Crónicas Amargas
Elisita en el país de las casualidades
Por eli neira
Da la casualidad , (este país está lleno de ellas me estoy dando cuenta), de que puntualmente el día que aparece en un conocido periódico alternativo de esta ciudad (El Ciudadano del mes de marzo) un artículo de opinión firmado por mi, evaluando las políticas culturales de los 20 años de Concertación; Dónde, entre otras cosas, decía yo, con la falta de chupaquismo que muchos de ustedes mis queridos lectores, ya conocen, que este conglomerado gobernante a través del Consejo de
¿Asi? Le digo yo a la gentil señorita a la que encomendaron hacer la llamada. “Pues me parece terriblemente poco serio lo que me estas diciendo además de una flagrante falta de respeto”, a lo que ella balbucea argumentos como: “ “Matucana no es del Gobierno”, “Jamás te dijimos que estaba todo confirmado (pese a haberme hecho firmar carta de compromiso al parecer unilateral…)” y otros argumentos por el estilo, como si uno tuviera el cerebro jibarizado, como si el tiempo, las expectativas y todo lo que uno planifica y modifica en torno a una obra valiera callampa.
Ahora bien, yo no quisiera con esta reflexión insinuar siquiera que existe alguna estricta relación entre el artículo digamos “crítico” publicado y firmado por mi y la decisión por decir lo menos “arbitraria” de sacarme del proyecto institucional. Por favor, no se piense mal. No señor, yo sólo doy cuenta de una serie de casualidades que me parecen muy particular…por decirlo de alguna manera.
Digo serie porque ésta no es la primera vez que sucede algo así. El año pasado en muy similares circunstancias fui “bajada” de una muestra en el Museo Salvador Allende que se titulaba “mujeres y compromiso político” a menos de dos semanas de la inauguración. También habiendo sido yo llamada a participar del dichoso proyecto meses antes por la curatoría que trabajaba para la institución, también habiendo ido yo a varias reuniones incluso a la sesión de fotos para el catálogo. Esa vez el argumento fue que mi obra no se adaptaba al criterio central de la muestra. “Vaya, o no soy lo suficientemente mujer o no es suficiente mi compromiso” pensé en ese momento. Y da la casualidad que en esa ocasión la “salida intempestiva” como podríamos llamarla, de la muestra, coincidió la llegada de apoyo (y fondos) de organismos de gobierno y la probable visita de autoridades a la inauguración.
Lo mismo cuando me hicieron grabar en vivo en los estudios de TVN una “perfo” que luego no salió al aire porque justo pasó (vaya casualidad) que la cinta quedo “feíta” como me dijo después la productora. Aquella vez yo leí un texto donde ironizaba a los artistas que hacen lobby a nivel ministerial. Una de las estrofas del texto decía “señora ministra, contesteme el maiiiiillll, contesteme el teléfono”.
Entonces sucede que yo no quisiera pensar mal amigos míos, pensar que hay un dedo invisible en las altas esferas del poder que siempre dice “ a
Wednesday, March 17, 2010
wallmapu blues

ABYECTA EDICIONES RABIOSAMENTE INDEPENDIENTES
& poesiAcción presentan:
Wallmapu Blues es un disco infnito de poesía mapuche descargable y gratuito en la red. Participan en esta primera etapa: Roxana Miranda, Jaime Huenun, Eliana Pulquillanca y Alan Paillán
Sonido: Carlos Cabezas
Edita: Eli Neira
Colaboran: Evelyn Cornejo, La Perrera Arte, Cafe 202
* Las ediciones rabiosamente independientes se financian con el apoyo de personas, si usted quiere colaborar para que este proyecto siga creciendo escriba a poesiaccion@gmail*
Friday, March 12, 2010
Menos tecnicismo y mas humanismo
Menos tecnicismo mas humanismo
(Artículo de opinión de la destacada para el número de marzo del diario "El Ciudadano")
Por Elizabeth Neira
El Consejo Nacional de la Cultura y las Artes fue creado por la ley 19.891, que entró en vigencia el 23 de agosto de 2003, y fue promulgada el 31 de julio del mismo año por el entonces Presidente Ricardo Lagos Escobar, cuya campaña electoral fue fuertemente apoyada por una gran cantidad de reconocidos actores culturales de todas las áreas. Anteriormente sólo Salvador Allende y la campaña por el “NO” tuvieron en la historia política del país semejante respaldarazo de la elite cultural.
Durante los gobiernos de Patricio Aylwin y Eduardo Frei se dibujó la figura de una suerte de departamento de cultura que entonces dependía del Ministerio de Educación pero que no tenía autonomía. Los primeros Fondart aparecieron en esta etapa bajo una fórmula bastante simplificada. Por primera vez en la historia de Chile, los creadores podían optar a un financiamiento que no dependía de agotadores procesos de autoproducción o de un mecenazgo privado casi inexistente.
Hubo áreas como la danza y el cine que pasaron de una escena anémica a formar hoy una realmente robustecida. Otras como la plástica y el teatro no sólo se robustecieron sino que profesionalizaron su producción a niveles “europeos”, pasando a las grandes ligas con eventos como la Trienal de Artes Visuales (que sin embargo pasó sin pena ni gloria en el “pueblo raso”) y caso contrario, un cada vez más masivo Festival Teatro a Mil. Los premios y financiamientos en literatura, le permitieron a los escritores perfeccionar las técnicas de combate ya históricas en ese rubro.
Y asi como creció la escena artística chilena, creció también la polémica y los vicios generales del hacer nacional. Poco a poco los formularios para acceder al financiamiento se fueron haciendo más absurdos e intrincados, cargados más hacia la lógica de la desconfianza (todo chileno es un delincuente hasta que no pruebe lo contrario) que de la creación. La burocracia terminó por dificultar el acceso a los financiamientos en vez de facilitarlos, dejando afuera un importante segmento de la población que no maneja (ni tiene por qué), el lenguaje técnico exigido.
Por otro lado, el amiguismo y una suerte de plutocracia ilustrada pronto se apoderaron de la entrega de panes. Para ganar un financiamiento hubo que hacer “lobby”, pesando mas quién estaba detrás de un proyecto que el proyecto en si mismo. Amigos que premian a amigos, maestros a sus discípulos y familiares a sus familiares, fue una práctica recurrente.
A mi juicio muchas de esas distorsiones ocurrieron porque el consejo a través de los concursos traspasó el trabajo de producción, un ámbito de su natural competencia, a los artistas, los que tuvieron de la noche a la mañana verse haciendo labores de contabilidad, difusión y otras que no les corresponden. El consejo fue mayoritariamente pasivo, no produjo, no premio, no contrató y no buscó cultura más allá de sus narices (a excepción de proyectos tardíos como Chile Barrio). En términos generales se limitó a recibir, evaluar, juzgar, premiar y castigar.
Se descuidaron áreas claves, como los medios de comunicación y la educación. En la era de la información no se hizo inversión para estimular medios independientes que le dieran espacio, crítica y difusión a toda esa gran cantidad de creación nueva, que muchas veces paso sin pena ni gloria, tampoco se le exigió a los canales de televisión un porcentaje decente de contenidos culturales. La televisión se llenó de basura y los cerebros de la gente también.
Otra deuda fue el estrecho y mezquino criterio patrimonial que se manejó en materia cultural. Patrimonio no sólo es una construcción del siglo pasado que da cuenta de un determinado estilo y que tuvo la suerte de sobrevivir a los terremotos, también lo es una lengua, la medicina ancestral, son las etnias, las personas que detentan esos conocimientos y también el paisaje. Un humedal, un río y su historia, la fauna y la flora, también son un bien patrimonial.
Y si hubo una mancha negra, negrísima fue le caso de la documentalista Elena Varela, cuya obra fue requisada en su totalidad, tomada como prueba de un dudoso proceso judicial en su contra donde el consejo no dijo ni pio, lo que sienta un oscuro precedente.
En lo personal creo que en cultura la concertación tuvo los mismos aciertos y fallas que en el resto de su gestión. Hubo generosidad en las platas, sin duda (en el resto de América Latina se crea con muchísimo menos), pero no en los criterios. Sobraron tecnicismos y faltó humanismo, una mirada integradora, empática que tomara en cuenta las condiciones de los creadores de todos los segmentos sociales. Se hizo maravillas en infraestructura cultural, se crearon nuevas y grandes bibliotecas, teatros, centros de exhibición pero se abandonó la educación y a las personas
Los fondos generaron un desarrollo muy visible pero sin miras a largo plazo. Habrá que reconocer a la Concertación la creación de un ministerio que por cierto eleva el status de los creadores pero habrá que exigir en adelante a quién corresponda la utilización de criterios más largoplacistas y una profundización en la democratización de los financiamientos, haciendo que éstos efectivamente lleguen a quienes están creando en todas las partes del país, sin amigos ni parientes en el poder. A quiénes están creando y no dejarán de hacerlo porque obedecen a un impulso vital. Aunque suene el colmo de las utopías pero creo que a ellos debe estar dirigida una próxima política cultural.
Wednesday, March 03, 2010
Despues del temblor
¿Quiénes son los vándalos? (Algunas reflexiones post terremoto de la destacada periodista)
Por Elizabeth Neira
Inmediatamente después del terremoto aparecieron profusamente en la presa dos actores segundarios obligados del desastre, los militares llamados a gritos como antaño por cierta clase primero y luego por la mayoría de la sociedad, para defender la propiedad privada y los vándalos, dispuestos a arrasar con lo que queda de ella, especialmente si de supermercado se trata. A los militares los conocemos bastante bien y sabemos de lo que algunos son capaces en pro de la defensa de los intereses de su idea de nación, pero a los vándalos… ¿Quiénes son?, ¿De dónde vienen?, ¿Por qué hacen lo que hacen?, ¿Por qué roban?, nos preguntamos frente al televisor con sentida inocencia.
Dice la gente que no son chilenos, no podrían serlo para actuar con semejante grado de antipatriotismo. Dicen (y esto se lo escuché a un médico) que no serían humanos, para carecer de tal manera de empatía o sentido del otro.
Yo me pregunto entonces, si no son chilenos ni humanos, ¿Qué son?, ¿Una subraza de bárbaros que fue invadiendo profusa y silenciosamente producto de la globalización a nuestra impecable república?, ¿Son homosexuales, indios, negros, talibanes, terroristas, gitanos o judíos?, ¿Son humanos afectados por alguna peste química un alimento transgénico que los predispone naturalmente al crimen y la abyección? ¿O son lisa y llanamente la materialización del mal en estado puro? Si es así hay que llamar entonces a un sacerdote y no a los militares.
Mi sentido común y un mínimo ejercicio de conciencia histórica me lleva a pensar que los ya muy famosos y temidos “Vándalos” son nada más y nada menos que los hijos ilegítimos de nuestro mezquino desarrollo. Son gentes, pese a que algunos afirmen lo contrario, a los que nunca jamás llegó nada, NADA DE NADA, ni una sola gota del mentado chorreo. Son niños, adolescentes, mujeres y hombres que nacieron en un basural, comiendo basura, convirtiendo su cerebro en basura y rabia, que crecieron en el más absoluto abandono, económico, educacional, de salubridad y en definitiva de humanidad, por lo que muy difícilmente se les puede pedir civilidad a la hora del desastre y en cualquier otra hora. Señores, no hay que ser profesor o doctor en sociología para saber que el capitalismo genera desigualdad y que la desigualdad genera “vándalos”.
Ahora bien, yo me pregunto y usando un estricto razonamiento matemático, ¿Cuánto roba en pesos en su vida un vándalo?, ¿60 vándalos?, ¿un millón, 30 millones, o 100 millones?, ¿Cuánto costaba un departamento en el edificio recién entregado en San Pedro de
Este terremoto no sólo ha botado la mitad de Chile sino también una idea de desarrollo carente de humanidad con la que veníamos mareados como sociedad en los últimos 20 años. Sería bueno entonces detenerse a pensar y cuestionar las viejas categorías con las que dividimos y polarizamos el mundo entre buenos y malos. La estigmatización es una forma de violencia, asi como lo es la pobreza y la exclusión. Y, ya lo sabemos, la violencia genera violencia.
Yo no defiendo el crimen en ninguna de sus formas, no me gusta ver a mi madre de casi 80 años desvelada, creyendo que vendrá una horda de energúmenos a robarle todo lo poco que tiene y que le costó una vida de trabajo, pero tampoco me gusta la negligencia, la flojera mental con que se trata invariablemente a un sector de la población que no hace mas que replicar de manera muy visible todo lo que a ellos el sistema les robó, partiendo por la humanidad.


