dibujo, de la serie, "no estoy yo para el pichuleo de nadie"A las autoridades correspondientes y a la opinión pública:
Santiago, 6 – 8 – 08
Respecto a una carta, supuestamente firmada por mi que circuló hace algún tiempo en medios académicos con motivo del concurso de artes visuales de la Universidad Diego Portales donde se denostaba al señor Hernán Garfias por sus dudosos manejos económicos:
YO NO ESCRIBÍ DICHA CARTA. Recién me enteré de su existencia hace unos días en conversaciones de pasillo en la escuela de arte de la universidad de Chile, adónde fui por motivo de una investigación personal, luego de bastante tiempo fuera del país.
Cierto es que yo trabaje para el señor Garfias entre los año 97 al 99 para las revista Diseño y Mercado & Publicidad.
Cierto es que de aquella época el señor Garfias me adeuda tres meses de trabajo y algunos artículos publicados.
Cierto es que no fui la única profesional perjudicada por lo que en ese momento se definió como la quiebra de las empresas editoriales del señor Garfias.
Cierto es que en ese momento, (año 97 al 99) y puede que no sea exacta con los años, yo y el equipo de profesionales que trabajábamos para el señor Garfias, tomamos todas las medidas legales habidas y por haber y enviamos cartas a todos los medios de comunicación denunciando lo que consideramos una estafa.
Cierto es que yo firme a título personal sendas cartas que fueron publicadas en el diario el mercurio y en la Revista Rocinante, por aquellos años.
Cierto es que yo al menos jamás fui retribuida como correspondía.
Pero sucedió, que después de eso, yo trabaje en otros medios de comunicación, mas grandes y mas pequeños también, escribí un libro de poesía, me gane algunas becas, me fui del país, publiqué afuera, en México, Argentina y España, otros libros de poesía, organice un par de Festivales literarios y consagre mi tiempo a esas actividades, olvidando por completo las ingratitudes del periodismo cultural en Chile y también al señor Garfias.
Entonces, lo que no es cierto de ninguna manera es mi autoría de la carta denostativa que me cuentan circuló de manera bastante cuidadosa por los medios académicos y artísticos.
Quién o quiénes hayan escrito dicha carta impostaron mi nombre y al igual que el señor Garfias en su momento, me roban algo muy valioso que ya no es mi tiempo ni mi trabajo, sino mi credibilidad.
Quienes han tenido la necesidad de usarme como caballito de batalla para perjudicar al señor Garfias, son igualmente delincuentes (como me cuentan acusa la carta) y de la peor calaña.
En lo personal no tengo ni tiempo ni recursos para interponer una demanda contra quienes resulten responsables, pero considero que la Universidad debería al menos hacer una acuciosa investigación interna, ya que todo esto tiene la apariencia de una intriga institucional donde los impostores de mi nombre, no sólo conocen detalladamente la trayectoria del señor Garfias, sino que además, tienen mucho o algo que perder.
Se despide atte:
Elizabeth Neira Calderón
