(Entrevista publicada en el número de junio de la Revista Cañamo Chile)
El creador de la biodanza Rolando Toro fue también el primer compatriota en probar el LSD, como parte del equipo de profesionales que lideró el experimento de tomas de ácido lisérgico a mediados de los 60 en el Instituto de Antropología Médica de la Universidad de Chile, experiencia que según cuenta, cambio de manera definitiva su estar en la vida. A los 80 y pico años este primer siconauta revisa con nosotros su aventura vital.
por eli neira
Si de él dependiera, liberaría a la marihuana y permitiría el consumo de ácido lisérgico sólo en circunstancias muy seleccionadas, en personas evaluadas síquicamente, que cumplan con un mínimo de integración en el carácter, bajo la supervisión de un guía, profesionalmente apto “que conozca la fenomenología del delirio", dice, casi como entre chamanes de una antigua casta de tomadores de peyote, pero eso sí, sin vómito, porque a Rolando Toro, esa fue la parte que no le gustó de la Ayahuasca y el Peyote y la parte que mas le gustó del LSD, "que su consumo es limpio y no deja ningún tipo de secuela orgánica", afirma.
- ¿Cómo fue que usted se convirtió en el primer siconauta de Chile?
- Yo trabajaba como científico en el Instituto de Antropología Médica cuyo objetivo era humanizar la medicina. Entonces entre nuestros múltiples asuntos, nos llego un día del laboratorio Sandoz, tres muestras de LSD para ser usadas en investigación. Entusiasmados, formamos un equipo de trabajo con Claudio Naranjo y Ludwid Zeller y entre los tres sorteamos quién se lo tomaba primero y salí yo.
- ¿Envió el laboratorio junto con las muestras algún instructivo de cómo debía ser ingerida esta nueva sustancia, de los riesgos o las contraindicaciones?
- No. No teníamos información de ningún tipo. Es decir, nadie tenía información, por eso el laboratorio enviaba las muestras, para recabar información.
- ¿Y qué le paso a usted esa primera vez?
- Bueno, media hora después de la ingesta, yo lo veo a Claudio Naranjo y fue como penetrar en un mar de conocimiento profundo y le dije “la sicología está en la edad de piedra”. Entendi que la ciencia no sabe NADA del hombre. Yo de mirar a Claudio supe todo, de una sola vez. Sólo de mirarlo porque la percepción se hizo esencial. A Claudio lo vi transparente y abstracto, muy bello. Y a Ludwid como un ser mágico lleno de actividad interna.
- ¿Qué mas le sucedió?
- Luego escuche música y tuve un entendimiento profundo de cómo se manifiesta el sentido musical en nuestro cuerpo.
- ¿Recuerda que escuchó?
- Si claro, (se para y se dirige hacia una radio, busca en una disquetera un cd y lo pone) la partita numero 1 de Bach para violín. (Apenas escucha la música, cierra los ojos y comienza un seguimiento con el cuerpo) "Hay que aprender a escuchar con el cuerpo", dice.
- ¿Fue la experiencia del ácido decisiva para su descubrimiento de la biodanza.
- No exactamente pero tuvo que ver. Yo ya venia de mucho antes con el tema de la biodanza pero el ácido agudizó en mi la sensación de la vivencia de la música en el cuerpo y no como estructura de pensamiento musical. Me di cuenta que todo el arte, la sicologia y nuestros conocimientos primero que nada eran vivencias, luego se transformaban en ideas.
lea el texto completo en: http://cronicasapocrifas.blogspot.com
No comments:
Post a Comment