el poeta Persus Nivae en espontánea transformación performática
durante su siesta
Sin dios ni ley
(crónica vivencial de Fronteras Imaginarias y Riesgo País, encuentros de poesía en el sur de chile recién ocurridos)
Imagine una semana hospedada en una casa de campo en una hermosa ciudad del sur de Chile, con cerca de 30 personas dementes, todas en la plenitud de su edad reproductiva. Todas creativas, tentadas día y noche por los más temerarios apetitos, ególatras, energéticas, dipsómanas, impúdicas, en definitiva gente sin dios ni ley.
Todos ellos habitando una casa con un solo baño, una concurrida y alegre cocina, un gran patio lleno de árboles, bajada al rio y una sola y larga habitación con colchones en el suelo, destinada como dormitorio para tan honorables visitas.
Imagine luego que eso no es una pesadilla, aunque por momentos sí lo es. Imagine que todo termina siendo una película que oscila entre el drama y la comedia pasando por el gore y el porno reallity. Unos días locos en los que paso de todo, calaveras y diablitos, niños peces y duendecillos haciendo de las suyas con los miembros de esa extraña comunidad compuesta por los mas de 25 poetas jóvenes (y algunos ya no tan jóvenes) de todo Chile invitados a Fronteras Imaginarias y a Riego Pais, encuentros de poesía que tuvieron como escenario las ciudades de Temuco y Valdivia y cuyo recuerdo me deja escribiendo estas líneas, mas por agradecimiento que por testimonio y porque no puedo dejar de pensar que, de estas ceremonias, si salgo ilesa, como ocurrió en esta ocasión, salgo fortalecida.
Todo comenzó en Temuco, el martes, cuando Gerardo Quezada ,fue a recogernos al terminal de buses a la Saldaño el Oscar Saavedra, Ernesto Barnett y yo que veníamos desde Santiago a Fronteras Imaginarios, festival de operaciones poéticas que este señor tuvo la deferencia de organizar y de invitarnos. Se trataba de un solo día en Temuco para luego seguir hasta Valdivia, al Riesgo País. (¡Que nombre mas bien puesto!) En ese solo y largo día, teníamos que leer en la Universidad Mayor de Temuco, leer en la radio de la Universidad Mayor de Temuco, leerle además a los amigos y había también (cosa muy importante) que carretear. Tareas todas que cumplimos con la mas absoluta dedicación y éxito inusitado sobre todo la última.
Los muchachos en Temuco, previamente inspirados por algunas botellas de wisky y unos cuantos cientos de cervezas, nos trataron como verdaderas visitas ilustres, si solo falto que nos entregaran las llaves de la ciudad. (Menos mal que no lo hicieron porque suelo perder las llaves todo el tiempo…)
Nos dieron casa, comidita y fiesta y lo que es mas importante, mucho cariño y atención.
En Valdivia el asunto se puso un poco mas metalero.
Yo me preguntaba en el bus si el hotel tendría piscina y si tendría yo oportunidad de lucir mi bikini floreado que me compre la primavera pasada en sao paulo. Y si bien no hubo tal hotel ni tampoco tal piscina, sí pude mostrar mi bikini y algo más en la casa del Pato Zapato, importante artista valdiviano que prestó su casa como sede del encuentro.
La dichosa morada, una surte de finca con aires patronales muy del siglo pasado, oficio no sólo de hostal, sino también de pasarela, centro cultural improvisado, playa nudista, set de televisión, camping, olla común, orfanato, trinchera, discoteque, consulta veterinaria, siquiátrico, motel y spa para los señores poetas, que en un momento fuimos muuuuuuuchos.
Desde la primera noche todo fue hard core. (perdonen si de ahora en adelante no me refiero a las lecturas que se desarrollaron muy bien, en los escenarios programados, muy lindos algunos ciertamente, como la antigua estación de trenes, con algunos atrasos, pero como corresponde, sino que me concentro en las noches en la casa del pato zapato y es que considero que aquí ocurrió una suerte de obra paralela de alta densidad estético conceptual!!!)
Bueno, como les decía, se trato de una larga e interminable fiesta, apenas interrumpida por raros momentos de sueño, entre pajaritos, (si uno se quedaba dormido en el pasto como sucedió a muchos, unos por elección otros por consecuencia natural de la ingesta de bebidas alcohólicas las que no faltaron en ningún momento en los vasos de los señores poetas hay que decirlo) o entre gente bailando y haciendo pogo, si el sueño acaecía en medio de la pista de baile, lo que sucedió también, contra todas las leyes de la acústica y la vigilia.
En verdad pasaron muchas cosas durante esos días en Valdivia, en la casa del pato zapato, algunas muy divertidas, otras no tanto, algunas peligrosas, otras sublimes, pero no me detendré en el carrete, cuya intensidad se puede adivinar en el registro fotográfico que algunos señores y señoritas poetas han tenido la amabilidad de subir al facebook, sino en algo que me parece mas importante y es el raro fenómeno de convivencia que se generó en estos encuentros de poesía en el sur de chile.
Mas que un aquelarre, esos días en Valdivia bien podrían considerarse un plan piloto, una performance colectiva de muchas horas, donde los participantes demostramos una inédita capacidad de convivir, colaborar y compartir con nuestros pares, pese a nuestros egos hipertróficos, nuestros fantasmas y vicios, nuestras demencias y ansiedades.
La casa fue como una nave, un crucero sicodélico, siempre amenazando naufragar en el delirio, pero siempre navegando hacia aguas mas puras.
Hubo catarsis pero sobre todo hubo arte y la voluntad colectiva de celebrar sin llegar a la agresión. Si bien no faltaron los señores que tuvieron una actitud digamos mas bien parasitaria, asi como tampoco faltó el poeta con tendencias criminales en general primó un espíritu de colaboración.
No sé si fue el sur, el hermoso paisaje, la falta de smog, el hecho de que todos éramos artistas, no se si se trate de los primeros asomos de una nueva conciencia, pero el asunto es que sentí que esos dias vivimos en un perfecto orden tribal, todo el tiempo, anárquico pero organizado. Libres pero a la vez comprometidos con el otro.
Lo que me lleva a pensar que a la hora de hacer un festival de lo que sea, vale más la calidad humana que todos los recursos del mundo, los que son bienvenidos por cierto porque hay que dignificar el oficio como siempre dice un señor que yo conozco, y es bueno que hayan pasajes y viático y un sueldo, porque lo que hacemos es nuestro trabajo y es un duro trabajo, no se crea usted que no, pero también es cierto que la calidez y el compromiso multiplican todos los panes y todas las damas juanas.
Es la mejor manera de entender y vivir el comunismo.
1 comment:
BUENA CRÓNICA ! SALUDOS Y BUEN AÑO PARA VOS... jp
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