Saturday, March 17, 2007

Bolivia, Capitulo 4




Bolivia

Capítulo 4

Nunca salimos del departamento.
Entre coito y coito me dijo que yo me parecía a una ex amante de él, una mujer mayor, profesora de algo. No era su profesora exactamente pero se dedicaba a la docencia. Agregó que le gustaban las mujeres mayores y yo le respondí que a mi los hombres justamente como de su edad, es decir un tanto menores que yo.
Me dijo que ella tenía extraños gustos en la cama. No precisó cuáles. No quise averiguar.
Me pregunté si yo para él habría mostrado algún tipo de comportamiento extraño durante nuestra exitosa jornada amatoria.
Me dijo también que con ella había sido un flechazo fulminante.
Yo pensé que a mi con él, me pasó algo similar, pero no se lo dije.
Le dije en cambio que él se parecía mucho a un ex amante con el que estuve cuatro años entre idas y venidas. Ambos tienen un lunar marrón y pequeño en la parte media del pene, el que se hace especialmente visible durante la erección. Es un detalle difícil de olvidar.
Para terminar con el tema de los ex, le pregunté cómo se sentía estar adentro de mí, me dijo que calentito.

Yo quiero conocer chamanes en Bolivia, le dije. Me contestó que él no conocía ningún chamán, pero que no tendría problemas en acompañarme a ir en busca de uno si asi yo lo requería y volvió a mencionar lo de las cabañas.

En algún momento de la noche habló largamente de drogas. Me dijo que en Bolivia la merca era pura, “purísima” puntualizó y que con un saque bastaba para quedar duro “durísimo”, toda la noche. Yo sentí un hormigueo en la nariz.
Me dijo que marihuana había mucha y muy barata.
No me atreví a preguntarle si pensaba ir de compras a Bolivia.
Me contó que su ex novia, la profesora, había encontrado en Bolivia una piedra muy rara en un pueblito apartado y que esa piedra había sido puesta ahí por los incas hacía miles de años y marcaba un punto energético del planeta. Me contó que ella, una noche, probablemente drogada hasta el culo, caminó hasta la piedra, se desvistió ahí y restregó largamente su clítoris contra aquellas asperezas milenarias. Según lo que ella le contó después, había experimentado una suerte de orgasmo cósmico.
Le dije que a mi me bastaba con que cierta parte de su cuerpo estuviera dura como una piedra para tener orgasmos cósmicos. Se rió.
Le dije que según lo precaria que pudiera llegar a ser mi situación física, económica o síquica, en Bolivia, me podían venir comportamientos tanto o más extraños que los de la profesora. El me dijo que no importaba porque cuando eso sucediera me la chuparía tan rico que me olvidaría de todo. Cosa que me causó cierta gracia porque la verdad es que a mi no me cuesta mucho “olvidarme de todo” incluso de las cosas importante sobre todo desde hace unos años a partir del consumo masivo de marihuana. Ahora bien, no niego que el tratamiento sugerido me pareció de lo más delicioso.

¿Y si iba a comprar un saco de marihuana a Bolivia o peor aun, un cargamento de clorhidrato de cocaína de alta pureza, y me hacia cruzar la frontera con kilos de drogas en mis intestinos metidos a fuerza de penetraciones certeras y sostenidas?
¿Y si la policía en Bolivia nos detenía?, ¿ Si él huía cobardemente y me dejaba morir en la cárcel porque desde Chile quién chuchas me iba ir a reclamar, ¿Mi familia?, ¡Para qué si sólo soy una molestia. Cada vez que me aparezco por ahí exclusivamente para pedir, dinero, comida y que me dejen lavar la ropa, armo quilombo. Lo peor es que nunca logro pagarle a mama los créditos cada vez mas frecuentes.
¿La sociedad de escritores de Chile? ¡Si no estoy ni inscrita y si lo estuviera seguro que no habría pagado ni una sola cuota!, además los escritores se dividen entre los que me quieren coger y los que me quieren ver muerta. ¿Los performacistas?, ¿Esa cáfila de piratas hambrientos y dispuestos a asesinar a su madre por tres monedas?, ¿La prensa amarilla que alguna vez cubrió extensamente mis carrera poética por no decir mis guarradas? ¡Jamás!, la prensa olvida rápido, ¿Las feministas? ¡Ni en pedo! ¿Las lesbianas?, ¡Menos! no me perdonarían semejante affair heterosexual. Ya veía los titulares de los diarios: “Poeta porno preciosa en Bolivia”, “En la cárcel de Cochabamba la hicieron ver las estrellas por unos huiros”. ¡Dios!, ¡Estaba perdida!, ¿Qué pasaría con mi ascendente carrera en las letras nacionales? Definitivamente no podía ir a Bolivia.

4 comments:

Alejandra del Río said...

Querida Eli: tus blog y tu música son geniales. Tus historias son descarnadamente sensuales y tus collages me encantan. Veo que te has convertido en una artista integral, con una obsesión y algo que contar, te presentas tal cual eres pero posees además el don de transformarte. Me encanta que seas sujeto del deseo y aún el tono dolorosamente sarcástico de tus historias me parece encantador. Te felicito, seguiré visitando tus páginas y espero verte pronto. Saludos

alejandra

Sergio Molina Monasterios said...

Los collages son preciosos.
Felicitaciones.

Anonymous said...

Ah te falta coraje, igual me caes bien.

Anonymous said...

la referencia al episodio de los yugoeslavos fue genial¡¡¡ chile esta sedado hace años curiosamente con la llegada a la democracia ( ojo q no comparto la dictadura)donde no se ven las caras de quienes nos cagan dia a dia .
Fuerza Guilermo