Monday, November 20, 2017

Las razones de las Amazonas


Mapa o personal manifiesto sobre AMAPU Las Amazonas del Puerto colectiva feminista


De "Tu Patria está llena de basura"


Por Eli Neira

Son tantas las razones para reunirnos; La precarización de la vida en manos del gran capital es la primera y la más urgente; La precarización de nosotras mismas como mujeres  creadoras  viviendo y trabajando en la ciudad de Valparaíso precarizada a un punto álgido; La precarización de nuestras vidas en manos de una cultura que  gusta de matar a las mujeres y a la naturaleza.
 
Nos reunimos para enfrentar esta precarización. Nos juntamos porque estamos hartas de ser tratadas como el pico y tenemos consciencia de nuestro real valor. Nos reunimos porque estamos cansadas de ser la que mejor hace la pega y que siempre contraten a otro; Que los méritos, el sueldo, las flores se las lleve siempre otro por el sólo hecho de tener pichula. Estamos cansadas de ser silenciadas, de ser las no vistas, de ser las expulsadas, las innombradas, las malas de la película. Estamos cansadas de ser tratadas como sujetos de segunda categoría.

Ojo, aclaro que todo lo que yo escriba acerca de Amapu corresponde a mi opinión, a mi visión de las cosas y no necesariamente representa o implica el total acuerdo con las demás miembras de la colectiva. En Amapu nadie representa a las demás, todas nos presentamos solitas, cada una con sus relatos y sus disensos, no buscamos el acuerdo absoluto ni la homogenización de los sentires, habitamos y construimos un lugar común creativo (no sin trabajo).

Algunas nos conocíamos de años atraz, habíamos trabajado juntas, siempre en el arte. Se nos ocurrió reunirnos como una forma de defendernos ante las violencias múltiples que nos rodean en tanto mujeres que de alguna manera desafiamos los mandatos patriarcales y más o menos somos o intentamos ser artífices de nuestro propio camino.

Mi idea específica era hacer micropolítica feminista, una práctica de sobrevivencia  y colaboracionismo que por lo demás ya existía dentro del grupo. Queríamos reunirnos y vincularnos. Ayudarnos organizadamente, potenciarnos.  No queríamos teorizar. Al menos no al inicio. Primero la práctica, después el conocimiento (adquirido en esa práctica) y de ahí la teoría que en realidad no es teoría sino un diario de ruta, un mapa.

Este texto pretende ser un poco ser eso. Ni manifiesto ni teoría, un mapa.
Hay que decir que la convocatoria de Amapu fue y sigue siendo amplia. Existe un núcleo duro compuesto por las mujeres que asistimos a las Asambleas y participamos de las acciones. En este grupo hay poetas, cantantes y casi todas ejercemos la docencia. Ahí estamos con Taira Pizarro, Silvia Aurora Murua, Karen Devia, Ive Göede y Pikunta. Otras compañeras como Vanesa Stevani o Daniela Sepúlveda, la charaguilla, participan en la medida de sus tiempos. Además existe en Facebook, un grupo privado con cerca de 60 mujeres con distintos grados de compromiso o simpatía con la colectiva. También están las organizaciones con las que Amapu hace alianza estratégica como Radio Placeres, la radio comunitaria del puerto.

Al menos en esta fase inicial Amapu ha querido darse una estructura abierta y cambiante. Creemos que hay algo de femenino también en funcionar tal como nuestras energías funcionan fluctuando y no copiando patrones binarios patriarcales de adentro y afuera, pertenencia versus no pertenencia, jerarquías rigidizantes o compromisos definitivos. Me parece que en Amapu hay un acuerdo tácito de fluir sin interrumpir el flujo de la otra, uniéndonos por tramos, respetándonos como cada una es, de alguna manera aceptando y aprovechando ese “excedente” de lo femenino que el sistema rechaza. Nuestra histeria.

Hay que decir que somos mujeres comunes tomando en las manos un compromiso complejo. Para mi es la voluntad de despatriracalizarnos y despatriarcalizar nuestras relaciones  aquello que nos convoca y nos une. Entendiendo siempre que el patriarcado es una forma de relacionamiento  que no es exclusiva de los varones sino que traspasa a toditita la sociedad entera y a nosotras mismas que hemos sido educadas en él.

De esta manera, pensando conjuntamente cómo es el feminismo que queremos y cómo llevarlo a nuestras prácticas ocurre que hemos aprendido una cantidad enorme de cosas en cada reunión y en cada acción. De alguna manera Amapu es también una escuela de autoeducación feminista.

En honor a la verdad hay que confesar también que todas las autoconvocadas somos brujas o cultivamos algún tipo de sabiduría heredada de un linaje femenino donde la brujería no es nada del otro mundo sino un saber popular presente y a la mano para solucionar el día a día.

La relación de Amapu con los hombres es complicada pero intensa y honesta, a veces pedagógica. Es decir todas nos relacionamos con nuestros padres, compañeros amorosos, compañeros de trabajo, amigos, exs , compañeros de vida, hermanos, abuelos, jefes, hijos, etc. Por lo que estamos también trabajando nuestra relación con ellos desde la consciencia, el amor y la reeducación mutua. No ha sido fácil. Nadie dijo que lo sería.

Políticamente pienso que somos más anarquistas que otra cosa, ninguna milita en ningún partido, algunas militaron, pero ya no. Me parece que profesamos un anarquismo entendido como el mejor esfuerzo humano por ser el artífice de su propia vida sin sometimientos a estructuras de poder. Tenemos consciencia de que somos políticas. Sabemos que estamos haciendo algo bastante político sin necesitar participar en la política que hacen los hombres con poder,  porque esa política no nos interesa. Trabajamos en el territorio de las micropolíticas tejiendo y expandiendo  desde ahí la otra matriz.

Desde nuestro nacimiento en agosto de este año, hemos hecho 4 acciones públicas en la ciudad de Valparaiso en fechas emblemáticas y lugares significativos.
“Tu patria está llena de basura” fue la primera acción de esta serie. En ella limpiamos de basura la playa San Mateo la mañana del 19 de septiembre, dia de las glorias navales. La basura, que no era poca, la depositamos en un gran lienzo tricolor que paseamos por varias calles en una suerte de procesión cantando mantras a la tierra y gritando nombres de mujeres asesinadas. Finalmente dejamos el bulto frente al edificio de la Armada que esa mañana se encontraba sin vigilancia, por alguna misteriosa razón.

Nuestra segunda aparición pública consistió en un homenaje a la Violeta Parra el día de su cumpleaños en un escenario delante de la iglesia La Matriz, evento organizado por la charaguilla, cuequera, otra de las nuestras. En el acto hicimos una lectura mixta de poesía  con una  versión performática de “Arauco tiene una pena”. Se reafirmaba así la idea de La Matriz, lo femenino. También la violeta como un referente obligado para todas las autoconvocadas, una imagen central, nuestra abuela. La primera de las amazonas. Somos Violetistas la mayoría.

La tercera acción consistió en un picnic realizado en la tumba de la poeta Ximena Rivera en el Cementerio de Playa Ancha el 1 de noviembre, día de todos los muertos. La tumba que encontramos estaba en abandono y se había borrado la inscripción del nombre, lo cual fue muy significativo tomando en cuenta la vida de indigencia de Ximena Rivera. En el necro picnic limpiamos la tumba de la poeta olvidada, cantamos, lloramos, leímos poesía y recordamos a nuestros muertos.

La cuarta acción “El mesazo” consistió en una mesa feminista instalada en la subida Ecuador donde se invitó a los transeúntes a hablar sobre feminismo, patriarcado, violencia, abuso, basura y aborto. La mesa generó en la mayoría de las personas una empatía activa y opiniones empoderadas e informadas acerca de los temas propuestos. La acción se convirtió en un mini foro ciudadano y después en un escenario abierto con música y poesía. La intervención fue transmitida en tiempo real por Radio Placeres.

Al momento de escribir este texto estamos descansando y decantando las experiencias. ¿Para dónde va Amapu? ¿Cuánto tiempo dudará? ¿Crecerá? ¿Nos pelearemos? ¿Se transformará en otra cosa? ¿En qué se transformará? Quién sabe. Son cosas que nadie intenta responder en estos momentos vibrando como estamos en la intensidad del trabajo logrado. Tal vez intentar predecir que nos pasará no es lo más importante, lo importante es que empezamos y fuimos capaces de romper nuestras cuerpas, por sobre nuestros individualismos y colaborarnos para materializar prácticas profundamente poéticas y feministas. Amapu es en si mismo un hecho poético. Dure lo que dure, pase lo que pase, ahí estuvimos y estaremos.
Valparaíso

Nov 2017

Saturday, October 07, 2017

"Tu patria esta llena de basura" performance colectiva


"Tu patria esta llena de basura", performance con la colectiva feminista AMAPU, Las Amazonas del Puerto, 19 de septiembre 2017, espacio público Valparaiso Chile.















Monday, September 18, 2017

Taller de performance



De "Nem uma mulher a menos"



Intervención en pasarela peatonal, Perpendicular Invísivel Encuentro Internacional de performances, julio 2017, Belo Horizonte, Brasil.




Registros de Mota Jesusa Emancipada y Emanuel Joel

Thursday, August 31, 2017

Todxs fuimos lobxs...

Algunas reflexiones post Perpendicular Invisivel, Encuentro Internacional de Performance, Belo Horizonte, Brasil, julio 2017. 

Por Eli Neira 


     Si bien inicialmente la imagen de la manada de lobos fue una metáfora usada para definir la relación que queríamos establecer entre nosotros como cuerpos anárquicos, significantes, habitando una ciudad y haciendo obra en la misma, la metáfora terminó convirtiéndose en una realidad palpable que nos tocó vivir en este encuentro donde existía también, inicialmente, la invitación a reflexionar acerca de la descolonialidad y la colonización en nuestras prácticas artísticas. 

     En un contexto donde todos consideramos que nuestra disidencia en la única válida; donde los que quieren seguir la fiesta en la casa compartida se sienten colonizados por los que necesitan dormir y no pueden ir a dormir a un bar; donde los cuerpos que se vivencian a si mismos como no hegemónicos necesitan imponer su energía en todo momento, en una suerte de revancha, sin tomar en cuenta las condiciones de los otros; edad, interés, problemas de salud, estado de ánimo y otras circunstancias interpretadas al calor de la discusión como “fascismo”; donde en nombre de la “obra de arte” el artista se siente con el derecho a desplazar o interrumpir los flujos cotidianos de los habitantes de la calle, resultó realmente contradictorio hablar de descolonialidad. Sobre todo porque en un encuentro de estas características, pequeño, independiente, sin más presupuesto que el de los propios artistas autoconvocados, se trata mayormente de amigos y colegas, con los que sientes, al menos en plano ideal, un deseo de hermandad y no de enfrentamiento. Sin embargo el ejercicio de pensarse a sí mismo en este marco arrojó como resultado justamente este campo de contradicciones que podríamos bien definir como un estado propio del sujeto de tránsito que somos, un sujeto que quiere cuestionarse el patrón colonizador pero que, al mismo tiempo, no puede evitar reproducirlo y naturalizarlo como parte de “sus derechos” , muchas veces con una inconsciencia bien alarmante. 

      La idea de la descolonialidad en la performance latinoamericana estaba dando vueltas desde hace un tiempo en las cabezas de varios de nosotros, la mayoría gestores y artistas latinoamericanos que veíamos con preocupación cómo Instituciones foráneas venían lucrando y mercantilizando nuestros deseos de descolonialidad.

      La pregunta acerca de cómo descolonizar nuestras prácticas artísticas y nuestras vidas es una pregunta compleja y abierta que no logra ser respondida de una sola vez ni de una sola manera. Este encuentro nos deja eso bien claro. Por de pronto algunas observaciones e interrogantes: 

     ¿Qué es lo que entendemos entonces por colonización y cómo podríamos hacer el movimiento inverso para descolonizarnos y descolonizar nuestro ejercicio en el arte y nuestro entorno? 

      Si la colonización es una suerte de invasión, de ocupación ilegítima, dada en una relación de poder, donde el más fuerte desconoce o niega parte o la totalidad de la existencia del sujeto que padece la relación de poder, entonces toda práctica artística que carece de empatía, se torna colonizante.

      ¿Cómo realizar una práctica artística empática sin renunciar a los deseos de instalar una subjetividad individual movida además por un ego hipertrófico que es la condición que define y alimenta al artista contemporáneo? 

    ¿Existe performatividad sin conflicto?, ¿Hasta qué punto es legítimo alimentar el conflicto con el entorno? Por otro lado, definirse como un cuerpo anárquico, ¿Significa que puedo imponer mi voluntad por sobre todas las demás voluntades o la anarquía consiste mas bien en dominar al lobo interno?

    ¿La descolonización depende de mi o de los demás? ¿Cómo establecer relaciones simétricas y horizontales entre los pares sin sentir menoscabado el propio ego? ¿O sin que nos importe el menoscabo de nuestro ego?, ¿Cómo renunciar a establecer relaciones de poder que terminan siendo depredatorias material, emocional y energéticamente? ¿Hasta dónde es legítimo el ejercicio de la libertad individual? ¿Quién paga los costos de ese ejercicio? ¿Vale que los pague otro? ¿Es realmente libertario mi concepto de libertad o implica necesariamente la opresión de un tercero?

      ¿Qué entendemos por ética? ¿Tiene que ver la práctica de la ética con la práctica del arte? ¿Son campos similares u opuestos y desconectados? ¿Se puede evolucionar de una manada de lobos anárquicos y depredadores a una comunidad autónoma y consciente? ¿Qué papel le cabe al arte y a los artistas en esta transformación? 

     La tarea esta difícil pero hay que comenzar por alguna parte. También puede ser que la descolonización no sea un deseo compartido ni tan popular como para hacerlo bandera de lucha en un encuentro que convoca a personas tan diversas. 

      Al calor de las discusiones nos dimos cuenta que es muy fácil colocarle la camiseta de fascista al otro, (de hecho es lo más fácil), antes que mirarse a sí mismo en el espejo y observarse con horror pero con consciencia. 

     Tal vez el arte no sea el lugar más apropiado para comenzar a descolonizar nada (Tal vez si…). Tal vez lo único podamos hacer los artistas es reconocer justamente nuestros impulsos colonizantes cuando éstos aparecen y trabajar con ellos, desconstruirlos, transformarlos en otra cosa. 

    Tal vez lo más honesto sea vivir con plenitud de consciencia esta contradicción dinámica intentando en vano resolver una dialéctica sin síntesis como bien define Silvia Rivera Cusicanqui la condición del sujeto colonizado latinoamericano. 

     Por el momento la vieja lucha entre intereses individuales versus intereses colectivos sigue siendo un campo de batalla donde los artistas somos lobos de nosotros mismos luchando por una hegemonía visible o invisible al interior de la propia manada, privilegiando la mayor parte de las veces los intereses individuales o del grupo de iguales, jamás integrando a la diferencia. Porque al parecer la hegemonía nos molesta solo cuando la ejerce otro. Luchar por dejar de ser el oprimido para pasar a ser el opresor ha sido el gran error de las luchas libertarias de este siglo. 

     Por último, no está demás aclarar que este texto y estas observaciones e interrogantes corresponden a la experiencia de quién lo escribe y no representan ni quiere representar necesariamente el sentir ni la experiencia de la totalidad de personas implicadas. Tampoco quiere establecer un código moral para futuros encuentros sino solamente hacerse cargo de la invitación a pensar la descolonialidad y la re-existencia como un nuevo diseño de las relaciones entre el arte y la vida. 

      Esperando sean más los aportes que los importes les comparto estas elucubraciones.



   Foto registro de: "Nem una mulher a menos" intervención en pasarela peatonal, Perpendicular Invisivel, julio 2017, Belo Horizonte Brasil, registro de Mota Jesusa Emancipada

Sunday, June 11, 2017

No podemos olvidar que nos estan matando




De "Vivas nos queremos" 4, performance en el Ex Convento del Desierto de Los Leones, Ciudad de Mexico mayo 2017 Para Biósfera Arte Experimental, foto registro de Diana Soria.

El mundo que el patriarcado ha construido nos está matando. Nos está matando a nosotras las mujeres y a la naturaleza y está terminando con el planeta en que vivimos. Hoy en día, con escalofriantes cifras, un promedio de 5 mujeres al día son muertas por violencia de género solo en México, es imposible no detenerse a pensar en los feminicidios como una cruel metáfora de nuestro tiempo tan feminicida como ecocida.

Cómo acercarse desde el arte a un cuerpo violado, mutilado, escrito con insultos, un cuerpo joven, de alguna mujer que se llama igual que otra mujer que amas o amaste.  ¿Cómo narrar el horror cuando ya sabemos que el horror es inenarrable?  
Lo cierto es que no podemos olvidar que nos están matando.

No podemos olvidarlo porque  cada mujer asesinada es una pariente cercana. Cada mujer muerta pude haber sido yo misma porque el feminicidio es una forma de relacionarnos, basada en la dominación y la violencia. El odio hacia la mujer “No es personal”…por lo mismo es más peligroso. Sólo basta ser mujer para que alguien crea que tiene derecho a matarte de la peor manera.

En el mundo del Dios padre, con una narrativa exclusivamente protagonizada por hombres, el padre, el hijo y el espíritu santo, que por supuesto también es hombre, ¿Cuánto tienen de responsabilidad sobre la devaluación de la vida de las mujeres nuestras instituciones tutelares como la iglesia católica? La historia habla.

Trabajar en el Ex Convento del Desierto de Los Leones  implicó trabajar con un cuerpo, (mi cuerpo) oprimido por una arquitectura monumental - eclesiástica. Oprimida tal como el patriarcado oprime; La presencia de la silla disciplinante, jerarquizante, civilizadora, correctiva de la postura,  diseñada para el sometimiento y el ordenamiento de un cuerpo hembra desobediente. Un cuerpo hembra que busca una salida.

El Ex Convento con su carga de historia y monumento se transforma en un escenario ideal para interrogar siglos y siglos de misoginia naturalizados como historia, religión, cultura y poder.  De esta manera la performance también puede enfrentar a la historia, tensionar signos y proponer puntos de fuga y en este caso, activar también una memoria nómade de todas las mujeres asesinadas tanto en México como en el mundo.

E.N.

Friday, June 09, 2017

"Vivas nos queremos" IV, videoperformance

"Vivas nos queremos" Parte 4, performance Ex Convento del Desierto de Los Leones from elizabeth neira on Vimeo.

Vivas nos queremos 4


















De "Vivas nos queremos" IV, Intervención en el Ex Convento del Desierto de Los Leones, CDMX, mayo 2017
Para Biosfera Arte Experimental. Registro de Antonio Velazquez

Thursday, March 23, 2017

"Variaciones de un gesto bíblico"


Performance con las internas del Complejo Penitenciario Femenino de Valparaiso. Marzo 2017, conmemoración dia internacional de la mujer.
Performance: Eli Neira
Fotos de Alejandra Montoya:
Registro & Edición de video: Deborah Araya