Por Eli Neira
Parte 1
La primera vez que
escuché de la existencia del recurso de apostasía fue de parte de Pao Lin una
activista transfeminista a quién conocí en Buenos Aires a mediados de los 2000.
Pao me contó por entonces de sus esfuerzos por desafiliarse de la iglesia
católica y de este recurso que es un trámite formal que hay que hacer al
interior de la misma iglesia para salir de sus archivos adonde entraste como “fiel”
cuando fuiste bautizado, probablemente a
los pocos meses de existencia, por decisión de tus padres que siguiendo un rito
de aceptación social, no entendían ni una mierda en lo que te
estaban metiendo.
“Pero para mí la iglesia
católica no es importante, me siento tan fuera de ella hace tanto tiempo”, me
dije a mi misma en ese momento.
Claro, a uno le puede no
importar en absoluto la iglesia católica, pero el problema, me explicó Pao, es
que tu bautismo cuenta como número y como cifra que la iglesia usa a su favor.
Por ejemplo en Argentina la iglesia recibía hasta ahora, un subsidio por “fiel”
inscrito. Ese flujo de dinero no era ni conocido ni cuestionado. Las apostasías
masivas que ocurrieron en el marco de las movilizaciones por la legalización
del aborto este año remecieron a tal punto los cimientos de este privilegio que
el mismísimo papa Francisco se pronunció recomendando al clero argentino renunciar
a esta “ayuda” como una manera de poner paños fríos a la ola de renuncias.
En lo personal fue
durante el funeral de mi amiga hija de perra, triste y equívocamente encabezado
por un cura católico, donde nació por primera vez en mi el ardiente deseo de
apostatar, al ver la imposibilidad de despedir a un ser querido con un ritual
que correspondiera con lo que había sido su vida y sus valores.
En ese momento entendí
que la iglesia católica rapta y coloniza los rituales más importantes de la
vida de una persona, su nacimiento, sus amores y su muerte.
Mis padres fueron
obreros fervientemente católicos que me bautizaron al nacer y después me
educaron en un colegio católico donde tuve que hacer la primera comunión y la
confirmación para poder pasar de curso. Años más tarde comprendí que el
desmantelamiento de la educación pública en Chile favoreció directamente a los
colegios católicos y privados.
Así fue como pasé la
mitad de vida siendo colonizada por una ideología que odia a las mujeres y odia
a los cuerpos y sus sentidos. En ese contexto mi sexualidad fue desde la
pubertad reprimida y castigada generando en mí una enorme diversidad de traumas
y patologías que sólo con el tiempo, mucha terapia y arte pude entender y
superar.
Estoy convencida que si
hay un bastión del patriarcado burgués capitalista castigador que tiene que
caer éste es la iglesia católica, que en nuestro territorio, Abya Yala arrastra además el oscuro karma de
haber sido la fe colonizadora.
Ha corrido demasiada
sangre en estas tierras en nombre de la cruz. Ha habido demasiado dolor y
demasiada impunidad. Entonces y a luz de los escándalos por abusos a menores
realizados por curas católicos y a la luz de la actitud de la misma iglesia
ante esos abusos y su postura frente a temas como el aborto o el VIH SIDA, la
apostasía lejos de ser un acto meramente simbólico, adquiere un sentido muy real
como acción de consciencia histórica descolonizadora y como ejercicio de
micropoder.
Es conveniente recordar
que la opresión también está llena de “actos simbólicos” que actúan en nosotros
con mucha efectividad.
Hoy la apostasía
significa usar la mínima cuota de poder que nos queda frente a la fuerza
totalizadora con que se nos ha aplastado durante siglos de catolicismo
obligatorio. Podemos ser una suerte de
termita que carcome los podridos cimientos de una institución nefasta.
En Chile fue el
activista y periodista Víctor Hugo Robles el che de los gays, quién allanó el camino, haciendo su apostasía en el año 2010 llegando
a interponer un recurso de amparo frente a la negativa de la Iglesia en darle
una respuesta oportuna.
La apostasía funcionará
como un legítimo acto de contrapoder en la medida que se masifique. En esta
lucha no importa quién fue el primero o el último ni quién es el más rebelde ni
la más linda, sino que importa salir, darse la paja y HACERLO.
Entonces, es verdad que
estamos oprimidos pero siempre quedará un espacio por mínimo que sea donde
puedes liberarte. En este sentido tomo los ejemplos de la machi Francisca
Linconao y el machi Celestino Córdova dos mapuches pobres que estando
completamente expropiados de todos sus derechos, condenados por ley
antiterrorista, presos de un montaje del estado chileno encontraron en el
ejercicio de la huelga de hambre un elemento de empoderamiento tal que lograron
parte importante de sus requerimientos.
2
Instrucciones para
apostatar:
Paso 1: Averigüe el año
y la parroquia donde usted fue bautizado.
Paso 2: Diríjase a dicha
parroquia y pida un certificado que se llama “FE DE BAUTISMO”. Este certificado
es GRATUITO. Puede que le pidan un aporte voluntario pero no más que eso.
Paso 3: Una vez que
tenga su fe de bautismo debe dirigirse a la diócesis a la cual pertenece su
domicilio. Ahí debe explicarle a la secretaria que usted desea apostatar. Lo
enviarán entonces donde la notaría eclesiástica que funciona dentro de la misma
diócesis para legalizar asuntos concernientes a la iglesia. Le harán llenar un
formulario donde usted declara estar de acuerdo con la penalidad que este
trámite implica y que en resumen lo deja fuera de cualquier ritual de la
Iglesia católica.
Luego de firmado el
documento debe esperar entre 15 a 30 dias a que le envíen a su email la
anotación que quedara impresa en su ficha de bautismo y que da cuenta e su
renuncia.
*LA TOTALIDAD DEL TRÁMITE
ES GRATUITO Y ES SU DERECHO EJERCERLO*
3
El primer paso fue
averiguar dónde fui bautizada lo cual muertos mis dos padres no fue tan fácil.
Para mi sorpresa mi hermana mayor se acordaba, fue en la capilla San Ramón hoy
capilla castrense, es decir perteneciente o vinculada a las fuerzas armadas de
Chile, lo que le dio a mi apostasía un reforzado sentido. Se trataba ahora de
desinscribirse de dos instituciones aborrecibles a mi ética, la iglesia
católica y las fuerzas armadas.
Se me ocurrió entonces
que la apostasía podía formar parte del mas silencioso pero (para mi) el mas
contundentes de mis proyectos “Micropolítcas de la resistencia”;
Hace años atrás inicié
una serie de acciones personales tendientes a modificar la organización de mi
vida, descolonizarla de elementos que me parecían nefastos. Asi fue como fui
primero eliminando algunas sustancias como el alcohol, los medicamentos y la
carne. Luego dejé de mirar televisión, de postular a los fondos de
financiamiento del estado, de comprar ropa nueva. Asi fue como fui renunciando
al trabajo asalariado, a la AFP y no tuve hijos. Llame a estas acciones
"Pequeños ejercicios de resistencia micropolítica", ya que era
imposible traducirlas en una imagen, sólo el relato de la experiencia y el
proceso era lo que podría conceptualizarse como una obra de arte.
4
Diálogo con la notaria
eclesiástica encargada de formalizar mi Apostasía sostenido en las impecables y
vacías oficinas del arzobispado de Valparaiso.
Notaria: señora
Elizabeth ¿Está segura de lo que va a hacer?
Yo: Si, estoy segura
Notaria: ¿Sabe usted que
lo que va a hacer constituye un crimen eclesiástico?
Yo: (no puedo evitar sonreír...se
me vienen a la cabeza los crímenes de los pederastas de la iglesia) Si, lo sé. (No lo sabía pero me
hace mucha gracia...)
Notaria: ¿Sabe usted que
no podrá tomar el santo sacramento ni ser madrina de bautizo o confirmación?
Yo: Si, lo sé.
Notaria: ¿Y sabe que no
podrá tener cristiana sepultura?
Yo: (Nuevamente me sonrío...me
parece una gran liberación que mi funeral no lo dirija un cura de mierda) Si,
lo sé.
Notaria: Firme aquí y le
haremos llegar la noticia de su apostasía.
(Yo)-…..¿Puedo sacarle
una foto a este documento?
Notaria: No
(Yo)- ¿Hay una copia
para mí?
Notaria: No
¿Cuánto tiempo se
demorarán en informarme?
No lo sé.
(De "micropolíticas de la
resistencia")
dedicado a Hija de Perra.

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