Saturday, May 19, 2018

Minimanifiesto HOCICONA

collage de Eli Neira sobre foto retrato de Paz Errázuriz

Ser Hocicona

(*Texto escrito para el lanzamiento del libro "Hocicona en CCMR Santiago mayo 18)

Estimados lectores, querido público a estas alturas yo lo único que les puedo decir es que ser Hocicona en esta vida no ha sido nada fácil ni gratis, bastante carita me ha salido la choreza, así que mínimo se merece un libro. 

Sepan ustedes que ser Hocicona en esta colonizada comarca me ha valido severos castigos, silenciamiento, ninguneo, invisibilización; he sido estigmatizada y weviada hasta mas no poder por todos los poderes y los micropoderes, (sobre todo los micropoderes) por todos los géneros y los subgéneros.  Porque a ningún dictador interno le gusta tener a una hocicona en su mesa que le diga en su cara exactamente aquello que no quiere escuchar ni ver.

¿Cómo fue que llegue a convertirme en una hocicona profesional? Como ya dije, no fue fácil. Si bien de chiquitita experimenté una hipertrofia del chakra de la comunicación, cosa celebrada por la familia que veía en mí a una niñita muy comunicativa, con los años este hociconear mío fue tomando dimensiones peligrosas, como la vez que le dije a una jefa de un periódico donde trabajaba, que yo no era su esclava y que aquello que me estaba mandando hacer era su trabajo y no el mío. Que ella estaba contratada y que yo trabajaba en negro. Entre otras incómodas verdades.

Pero qué se shó, hociconear, asi animalizadamente, con ira pero con razón, con sudor, como ladrando, ha sido mi destino y tal vez sea una condición de la escritura, de mi escritura. Denunciar, decir aquello que irrita, que nadie se atreve a decir pero que se puede oler en el aire. Decir sin miedo y con las palabras certeras. Decir para develar y no para ocultar. Finalmente creo que estoy orgullosa de ser todo lo hocicona que soy...ha sido un trabajo duro sostener este hociconear en estado puro y no al servicio de algún jefe o alguna patroncita. Ni al servicio de ninguna corte. Ni siquiera de la corte de los escritores.

Y es que las hociconas no tenemos patroncitos mi madrinas, no podemos. Nos expulsan rápidamente de pegas y bares, de casas, de ciudades, de países, de antologías, de festivales. Somos las desterradas por molestas, por incontinencia verbal y falta de cinismo. Porque no soportamos las relaciones de poder ni los abusos que son las directrices que mueven a este mundo sobre todo nuestro mundo. Y claramente no soportamos quedarnos calladas. Callarnos, no está dentro de nuestras posibilidades lógicas. La única forma de callar a una hocicona es con un pico en la boca, la mayoría de las veces introducido a la fuerza.

Desde muchos puntos de vista las hociconas somos anarquistas y autonomistas, auto poiéticas y auto gestionadas. Somos tan anarquistas que pocas almas nos soportan. Las Hociconas somos antropofágicas, patudas y bulímicas. 

Realmente no sé cómo llegue a este punto. Pero ustedes ¿No se indignan? ¿Les parece bien y normal todo? ¿No les parece que hay que dejar la pura cagada que está todo mal que hay que remecer los cimientos de esta sociedad re - culiá para darle paso a una nueva? 
Y como siempre digo…”alguien tiene que hacer el trabajo sucio” y parece que ése es justamente trabajo es de las Hociconas.

En una sociedad donde el ejercicio del pensamiento crítico está fuertemente censurado y limitado a una esfera de poder académica y clasista, mantener una vocación de hociconar popular, se transforma en un gesto antisistema.  Asi que !Vivan las Hociconas!, !Larga Vida a las hermanitas que están atreviendose a hociconear su verdad, con responsabilidad, con ética. La denuncia es un arma compañeras, hay que usarla como medicina no como venganza, tomándole todo su peso. 

Que se multipliquen por esta tierra las mujeres dispuestas a nombrar los abusos 
Que la apropiación del insulto sea nuestra mejor arma.
Que se destape la olla para que todos veamos con horror la sociedad que construimos y en la que vivimos, para tomar firme voluntad de cambiarla.
Ajo mis hermanos!

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