Mapa o personal manifiesto sobre AMAPU Las Amazonas del
Puerto colectiva feminista
De "Tu Patria está llena de basura"
Por Eli Neira
Son tantas las razones para reunirnos; La precarización de
la vida en manos del gran capital es la primera y la más urgente; La
precarización de nosotras mismas como mujeres
creadoras viviendo y trabajando
en la ciudad de Valparaíso precarizada a un punto álgido; La precarización de
nuestras vidas en manos de una cultura que
gusta de matar a las mujeres y a la naturaleza.
Nos reunimos para enfrentar esta precarización. Nos juntamos
porque estamos hartas de ser tratadas como el pico y tenemos consciencia de
nuestro real valor. Nos reunimos porque estamos cansadas de ser la que mejor
hace la pega y que siempre contraten a otro; Que los méritos, el sueldo, las
flores se las lleve siempre otro por el sólo hecho de tener pichula. Estamos
cansadas de ser silenciadas, de ser las no vistas, de ser las expulsadas, las
innombradas, las malas de la película. Estamos cansadas de ser tratadas como
sujetos de segunda categoría.
Ojo, aclaro que todo lo que yo escriba acerca de Amapu
corresponde a mi opinión, a mi visión de las cosas y no necesariamente
representa o implica el total acuerdo con las demás miembras de la colectiva.
En Amapu nadie representa a las demás, todas nos presentamos solitas, cada una
con sus relatos y sus disensos, no buscamos el acuerdo absoluto ni la
homogenización de los sentires, habitamos y construimos un lugar común creativo
(no sin trabajo).
Algunas nos conocíamos de años atraz, habíamos trabajado juntas,
siempre en el arte. Se nos ocurrió reunirnos como una forma de defendernos ante
las violencias múltiples que nos rodean en tanto mujeres que de alguna manera
desafiamos los mandatos patriarcales y más o menos somos o intentamos ser
artífices de nuestro propio camino.
Mi idea específica era hacer micropolítica feminista, una
práctica de sobrevivencia y
colaboracionismo que por lo demás ya existía dentro del grupo. Queríamos
reunirnos y vincularnos. Ayudarnos organizadamente, potenciarnos. No queríamos teorizar. Al menos no al inicio.
Primero la práctica, después el conocimiento (adquirido en esa práctica) y de
ahí la teoría que en realidad no es teoría sino un diario de ruta, un mapa.
Este texto pretende ser un poco ser eso. Ni manifiesto ni
teoría, un mapa.
Hay que decir que la convocatoria de Amapu fue y sigue
siendo amplia. Existe un núcleo duro compuesto por las mujeres que asistimos a
las Asambleas y participamos de las acciones. En este grupo hay poetas, cantantes
y casi todas ejercemos la docencia. Ahí estamos con Taira Pizarro, Silvia
Aurora Murua, Karen Devia, Ive Göede y Pikunta. Otras compañeras como Vanesa
Stevani o Daniela Sepúlveda, la charaguilla, participan en la medida de sus
tiempos. Además existe en Facebook, un grupo privado con cerca de 60 mujeres
con distintos grados de compromiso o simpatía con la colectiva. También están
las organizaciones con las que Amapu hace alianza estratégica como Radio
Placeres, la radio comunitaria del puerto.
Al menos en esta fase inicial Amapu ha querido darse una
estructura abierta y cambiante. Creemos que hay algo de femenino también en
funcionar tal como nuestras energías funcionan fluctuando y no copiando
patrones binarios patriarcales de adentro y afuera, pertenencia versus no
pertenencia, jerarquías rigidizantes o compromisos definitivos. Me parece que
en Amapu hay un acuerdo tácito de fluir sin interrumpir el flujo de la otra,
uniéndonos por tramos, respetándonos como cada una es, de alguna manera
aceptando y aprovechando ese “excedente” de lo femenino que el sistema rechaza.
Nuestra histeria.
Hay que decir que somos mujeres comunes tomando en las manos
un compromiso complejo. Para mi es la voluntad de despatriracalizarnos y
despatriarcalizar nuestras relaciones
aquello que nos convoca y nos une. Entendiendo siempre que el
patriarcado es una forma de relacionamiento
que no es exclusiva de los varones sino que traspasa a toditita la sociedad
entera y a nosotras mismas que hemos sido educadas en él.
De esta manera, pensando conjuntamente cómo es el feminismo
que queremos y cómo llevarlo a nuestras prácticas ocurre que hemos aprendido
una cantidad enorme de cosas en cada reunión y en cada acción. De alguna
manera Amapu es también una escuela de autoeducación feminista.
En honor a la verdad hay que confesar también que todas las
autoconvocadas somos brujas o cultivamos algún tipo de sabiduría heredada de un
linaje femenino donde la brujería no es nada del otro mundo sino un saber
popular presente y a la mano para solucionar el día a día.
La relación de Amapu con los hombres es complicada pero
intensa y honesta, a veces pedagógica. Es decir todas nos relacionamos con
nuestros padres, compañeros amorosos, compañeros de trabajo, amigos, exs ,
compañeros de vida, hermanos, abuelos, jefes, hijos, etc. Por lo que estamos
también trabajando nuestra relación con ellos desde la consciencia, el amor y
la reeducación mutua. No ha sido fácil. Nadie dijo que lo sería.
Políticamente pienso que somos más anarquistas que otra
cosa, ninguna milita en ningún partido, algunas militaron, pero ya no. Me
parece que profesamos un anarquismo entendido como el mejor esfuerzo humano por
ser el artífice de su propia vida sin sometimientos a estructuras de poder.
Tenemos consciencia de que somos políticas. Sabemos que estamos haciendo algo
bastante político sin necesitar participar en la política que hacen los hombres
con poder, porque esa política no nos
interesa. Trabajamos en el territorio de las micropolíticas tejiendo y
expandiendo desde ahí la otra matriz.
Desde nuestro nacimiento en agosto de este año, hemos hecho
4 acciones públicas en la ciudad de Valparaiso en fechas emblemáticas y lugares
significativos.
“Tu patria está llena de basura” fue la primera acción de
esta serie. En ella limpiamos de basura la playa San Mateo la mañana del 19 de
septiembre, dia de las glorias navales. La basura, que no era poca, la
depositamos en un gran lienzo tricolor que paseamos por varias calles en una
suerte de procesión cantando mantras a la tierra y gritando nombres de mujeres
asesinadas. Finalmente dejamos el bulto frente al edificio de la Armada que esa
mañana se encontraba sin vigilancia, por alguna misteriosa razón.
Nuestra segunda aparición pública consistió en un homenaje a
la Violeta Parra el día de su cumpleaños en un escenario delante de la iglesia
La Matriz, evento organizado por la charaguilla, cuequera, otra de las
nuestras. En el acto hicimos una lectura mixta de poesía con una
versión performática de “Arauco tiene una pena”. Se reafirmaba así la
idea de La Matriz, lo femenino. También la violeta como un referente obligado
para todas las autoconvocadas, una imagen central, nuestra abuela. La primera
de las amazonas. Somos Violetistas la mayoría.
La tercera acción consistió en un picnic realizado en la
tumba de la poeta Ximena Rivera en el Cementerio de Playa Ancha el 1 de
noviembre, día de todos los muertos. La tumba que encontramos estaba en
abandono y se había borrado la inscripción del nombre, lo cual fue muy
significativo tomando en cuenta la vida de indigencia de Ximena Rivera. En el
necro picnic limpiamos la tumba de la poeta olvidada, cantamos, lloramos,
leímos poesía y recordamos a nuestros muertos.
La cuarta acción “El mesazo” consistió en una mesa feminista instalada en la subida Ecuador donde se invitó a los transeúntes a hablar sobre feminismo, patriarcado, violencia, abuso, basura y aborto. La mesa generó en la mayoría de las personas una empatía activa y opiniones empoderadas e informadas acerca de los temas propuestos. La acción se convirtió en un mini foro ciudadano y después en un escenario abierto con música y poesía. La intervención fue transmitida en tiempo real por Radio Placeres.
Al momento de escribir este texto estamos descansando y decantando las experiencias. ¿Para dónde va Amapu? ¿Cuánto tiempo dudará? ¿Crecerá? ¿Nos pelearemos? ¿Se transformará en otra cosa? ¿En qué se transformará? Quién sabe. Son cosas que nadie intenta responder en estos momentos vibrando como estamos en la intensidad del trabajo logrado. Tal vez intentar predecir que nos pasará no es lo más importante, lo importante es que empezamos y fuimos capaces de romper nuestras cuerpas, por sobre nuestros individualismos y colaborarnos para materializar prácticas profundamente poéticas y feministas. Amapu es en si mismo un hecho poético. Dure lo que dure, pase lo que pase, ahí estuvimos y estaremos.
Valparaíso
Nov 2017
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