Porque no es lo mismo o alguien debe hacer el
trabajo sucio
(Conferencia para el
Encuentro “Literatura de Mujeres, Otras maneras de narrar”, diciembre 1013,
Biblioteca de Santiago)
Por Eli Neira
Junto con agradecer mi inclusión en este encuentro y tratándose esta
mesa de una mesa de “disidencias” me voy a permitir algunas licencias con el
permiso y beneplácito de los organizadores y voy a comenzar interrogando algunos conceptos presentes en
esta invitación. Cito: “Convocamos múltiples
perspectivas localizadas con el objetivo de inaugurar diálogos fecundos y
establecer vasos comunicantes entre distintas experiencias literarias y su
inscripción social”. Lo primero que me surge preguntar es ¿Qué es lo que se
localiza, dónde, por quién? , ¿Qué se entiende por diálogo fecundo? ¿Fecundidad
en este caso, implica una suerte de acuerdo o una profundización del
desacuerdo? ¿De qué se trata exactamente inscripción social? ¿Quién inscribe,
dónde, (en el canon o en la periferia) con qué autoridad y que implica? En lo
personal eso de la inscripción me recuerda a cuando uno va a inscribirse al
consultorio y te hacen llenar una ficha CAS para inventariar tus carencias.
Desde mi punto de vista, la literatura,
existe y existirá siempre mas allá de las instituciones y de los
autoproclamados inscriptores que pretenden repartir certificados de pertenencia
o no pertenencia, porque ( lo que se olvida demasiado a menudo) las
instituciones culturales y sus directivas de inscriptores, se deben a la
existencia de las manifestaciones culturales y no al revés. ¿Existe arte sin
inscripción? Por supuesto, y mucho, tal vez el más interesante, ¿Hay
institución de arte sin arte? Imposible. Por lo que tarde o temprano la
institución deberá contener o dar cuenta de todo aquello que dice contener. De
la misma manera que la existencia del estado se debe a la existencia del pueblo
y no al revés.
Una vez plantadas estas interrogantes que
podremos retomar después, vamos al tema que nos convoca, la escritura de las mujeres en Chile.
En primer lugar pienso
que en la sociedad chilena actual, dadas las características podríamos decir
(neo) feudales que se agudizan tras del golpe de estado del 73 y la posterior
instalación de políticas neoliberales totalitarias que vuelven casi imposible
la movilidad social, serán más determinantes las diferencias de clase que las
de género. Entonces voy a trazar una línea divisoria en la pirámide social
donde cada una de las preguntas planteadas por los convocantes tiene diferentes
respuestas, según el escalón de la pirámide desde donde se responda. Porque
claramente no es lo mismo escribir siendo una mujer blanca, de clase alta,
profesional (con título universitario merecido o no) que hacerlo siendo una mujer
mestiza, pobladora, semi analfabeta con escolaridad defectuosa o incompleta. Y
tampoco dará lo mismo escribir siendo mujer mapuche, en resistencia política y
de lenguaje, y mucho menos dará lo mismo escribir siendo mujer heterosexual que
siendo mujer lesbiana, travesti o
transexual, en abierta oposición a las biopolíticas que determinan las
identidades y por supuesto los lugares y condiciones de escritura.
Vamos analizando
entonces algunas de las preguntas planteadas
“¿En qué formato
escriben las mujeres?”
La primera mujer, la
blanca, de clase alta, profesional, en la cúspide de la pirámide social, tendrá
acceso a todos los formatos, los tradicionales y los más modernos. Podrá editar
en grandes casas editoriales sin que pese mucho la calidad de su escritura,
porque tiene todos los contactos necesarios en una sociedad nepotista. Podrá
también y porque contará con los recursos económicos, experimentar con todo lo
que la tecnología pone a su disposición y si ella no tiene la habilidad técnica
para hacerlo, podrá contratar los servicios de un experto para realizar sus
proyectos. Esta mujer tendrá también, históricamente, un acceso ilimitado a la
información. Así como la posibilidad de viajar para informarse y estar al día en
las nuevas tendencias. Y lo mas importante, tendrá derecho y acceso al ocio. Vale
decir podrá tomarse todas las horas tiempo no remuneradas necesarias para la
creación, la lectura y la experimentación.
La segunda mujer, la
mestiza, pobladora y semianalfabeta con escolaridad defectuosa e incompleta, si
se decide a escribir sólo tendrá acceso en primera instancia a los formatos de
“emergencia”, vale decir, todas las formas de la palabra hablada (también
llamada oralitura), fanzines, fotocopias, revistas de bajo presupuesto, y todo
lo que la red 2.0 puede ofrecer. En su caso, el acceso a los formatos
tradicionales será casi imposible (siempre existe una excepción que confirma la
regla) ya que es muy poco probable que
tenga “contactos” en el mundo de la cultura y mucho menos podrá pagar un taller
con un escritor consagrado que pueda “inscribirla” en una editorial. Tampoco
podrá pagarse una edición o coedición de tomo y lomo. Por otro lado, siendo la escritura
un oficio carente de toda remuneración (en nuestro país), será para ella una
opción mas bien radical, ya que le restará horas laborales a una economía de sobrevivencia,
lo que de seguro le valdrá un severo castigo social que a veces rayará en la
criminalización, dependiendo del grado de politización de su discurso.
En el caso de la
tercera mujer, la mapuche, en abierta resistencia cultural, política y de
lenguaje. No importara mucho el formato en que escriba sino justamente su
“condición” , su doble “otredad”, como mujer y mapuche, que la situará en un
lugar de discriminación tanto negativa como positiva. Si la discriminación es
positiva, esta mujer, escrituralmente consciente, tendrá acceso a los formatos
tradicionales del libro y su circulación como una suerte de patrimonio “étnico”
que debe ser protegido, sobre todo en un marco ampliado y global que valoriza
de manera creciente estas escrituras. Esta mujer al igual que la anterior restará
horas laborales a la escritura con un castigo social y según el grado de
politización también deberá enfrentar la criminalización de su actividad, con
la sola ventaja de que el tema “étnico” cuenta con simpatía global y
eventualmente con un circuito de redes de protección que en realidad no cuentan
mucho a la hora de enfrentar por ejemplo una ley antiterrorista como la que
tenemos en Chile.
La cuarta mujer,
aquella de identidad digamos “conflictiva”, la mujer lesbiana, el travesti y la
transexual, escribirá desde un margen virulento y político por antonomasia,
pero también protegido en el marco global por un sistema de redes que valora y
protege las identidades de tránsito. Su formato por excelencia será la red, el
blog, el facebook y el fanzine, llegando eventualmente a ocupar un lugar en
publicaciones universitarias, siempre lidiando o ocupando estratégicamente la
doble discriminación que tratara estas escrituras con un criterio como de
estudio de las aberraciones.
¿En qué circuito se
movilizan?
La primera mujer se
movilizará naturalmente en el circuito oficial al que pertenece por Ius
sanguinis. Y naturalmente también podrá profesionalizar tempranamente su oficio
de escritura accediendo al sistema de becas y financiamientos local sin mucho
problema tanto por contactos, lobby, como por la misma estructura clasista de
la sociedad que validará su imaginario, por sobre todos los demás.
La segunda mujer, la pobladora, de escolaridad
incompleta o defectuosa, se movilizará en los bordes de la sociedad, a los que
pertenece también por Ius sanguini y accederá con el tiempo, según lo sólido de
su discurso, a circuitos de legitimación asociados a la política, los derechos
humanos, los estudios de género u otras disciplinas que estudian el margen como
se estudia un insecto poco peligroso.
La tercera mujer, la indígena,
según su estrategia, tendrá alguna posibilidad de acceder a circuitos globales
siempre y cuando tenga la habilidad de favorecerse de esta doble discriminación
(mujer / indígena / patrimonio en extinción). Internet será una plataforma
favorable a esta estrategia.
En tanto la cuarta
mujer se moverá en una suerte de subterra, o underground crónico que sin
embargo en la medida que es global le permitirá expandir su margen y con suerte
y estrategia hasta viajar. También internet será un espacio favorable a estas
escrituras
“¿Es literatura solo
textos escritos?”
No. Es literatura todo
corpus de lenguaje (signo) que se piensa a si mismo con valor ontológico y
estético. Y eso corre para las 4 mujeres. Hoy se habla de oralitura para
designar a todos los discursos literarios que se producen fuera de los códigos
escritos. De la misma manera se habla de bibliodiversidad para designar a todos
los formatos que hoy contienen al discurso literario, discos, pdf, fanzines,
etc.
“¿Qué tránsitos se
producen entre la academia y lo popular?”
En la medida que la
academia en Chile se transforma en una empresa que debe generar ganancias y por
lo tanto debe regirse por un sistema de ideas digamos mas bien empresarial,
está privada de generar puentes que no se adscriban a esa lógica. Por lo
tanto, lo popular será tomado en cuenta
por la academia – empresa sólo en la medida que se puede mercantilizar. De esta
manera la academia - empresa banaliza y folcloriza lo “popular” para poder
“venderlo” o “comprarlo”, anulándolo como conocimiento en su potencialidad
crítica y trasformadora en constante movimiento. Es decir no puede concebir lo
popular como algo vivo, porque lo vivo
contiene a la muerte y la muerte no es rentable.
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