Tuesday, December 10, 2013

Conferencia

Porque no es lo mismo o alguien debe hacer el trabajo sucio

(Conferencia para el Encuentro “Literatura de Mujeres, Otras maneras de narrar”, diciembre 1013, Biblioteca de Santiago)

Por Eli Neira

Junto con agradecer mi inclusión en este encuentro y tratándose esta mesa de una mesa de “disidencias” me voy a permitir algunas licencias con el permiso y beneplácito de los organizadores y voy a comenzar  interrogando algunos conceptos presentes en esta invitación. Cito: “Convocamos múltiples perspectivas localizadas con el objetivo de inaugurar diálogos fecundos y establecer vasos comunicantes entre distintas experiencias literarias y su inscripción social”. Lo primero que me surge preguntar es ¿Qué es lo que se localiza, dónde, por quién? , ¿Qué se entiende por diálogo fecundo? ¿Fecundidad en este caso, implica una suerte de acuerdo o una profundización del desacuerdo? ¿De qué se trata exactamente inscripción social? ¿Quién inscribe, dónde, (en el canon o en la periferia) con qué autoridad y que implica? En lo personal eso de la inscripción me recuerda a cuando uno va a inscribirse al consultorio y te hacen llenar una ficha CAS para inventariar tus carencias.

Desde mi punto de vista, la literatura, existe y existirá siempre mas allá de las instituciones y de los autoproclamados inscriptores que pretenden repartir certificados de pertenencia o no pertenencia, porque ( lo que se olvida demasiado a menudo) las instituciones culturales y sus directivas de inscriptores, se deben a la existencia de las manifestaciones culturales y no al revés. ¿Existe arte sin inscripción? Por supuesto, y mucho, tal vez el más interesante, ¿Hay institución de arte sin arte? Imposible. Por lo que tarde o temprano la institución deberá contener o dar cuenta de todo aquello que dice contener. De la misma manera que la existencia del estado se debe a la existencia del pueblo y no al revés.

Una vez plantadas estas interrogantes que podremos retomar después, vamos al tema que nos convoca, la escritura de las mujeres en Chile.

En primer lugar pienso que en la sociedad chilena actual, dadas las características podríamos decir (neo) feudales que se agudizan tras del golpe de estado del 73 y la posterior instalación de políticas neoliberales totalitarias que vuelven casi imposible la movilidad social, serán más determinantes las diferencias de clase que las de género.  Entonces voy a trazar  una línea divisoria en la pirámide social donde cada una de las preguntas planteadas por los convocantes tiene diferentes respuestas, según el escalón de la pirámide desde donde se responda. Porque claramente no es lo mismo escribir siendo una mujer blanca, de clase alta, profesional (con título universitario merecido o no) que hacerlo siendo una mujer mestiza, pobladora, semi analfabeta con escolaridad defectuosa o incompleta. Y tampoco dará lo mismo escribir siendo mujer mapuche, en resistencia política y de lenguaje, y mucho menos dará lo mismo escribir siendo mujer heterosexual que siendo mujer lesbiana,  travesti o transexual, en abierta oposición a las biopolíticas que determinan las identidades y por supuesto los lugares y condiciones de escritura.

Vamos analizando entonces algunas de las preguntas planteadas
“¿En qué formato escriben las mujeres?”
La primera mujer, la blanca, de clase alta, profesional, en la cúspide de la pirámide social, tendrá acceso a todos los formatos, los tradicionales y los más modernos. Podrá editar en grandes casas editoriales sin que pese mucho la calidad de su escritura, porque tiene todos los contactos necesarios en una sociedad nepotista. Podrá también y porque contará con los recursos económicos, experimentar con todo lo que la tecnología pone a su disposición y si ella no tiene la habilidad técnica para hacerlo, podrá contratar los servicios de un experto para realizar sus proyectos. Esta mujer tendrá también, históricamente, un acceso ilimitado a la información. Así como la posibilidad de viajar para informarse y estar al día en las nuevas tendencias. Y lo mas importante, tendrá derecho y acceso al ocio. Vale decir podrá tomarse todas las horas tiempo no remuneradas necesarias para la creación, la lectura y la experimentación.

La segunda mujer, la mestiza, pobladora y semianalfabeta con escolaridad defectuosa e incompleta, si se decide a escribir sólo tendrá acceso en primera instancia a los formatos de “emergencia”, vale decir, todas las formas de la palabra hablada (también llamada oralitura), fanzines, fotocopias, revistas de bajo presupuesto, y todo lo que la red 2.0 puede ofrecer. En su caso, el acceso a los formatos tradicionales será casi imposible (siempre existe una excepción que confirma la regla)  ya que es muy poco probable que tenga “contactos” en el mundo de la cultura y mucho menos podrá pagar un taller con un escritor consagrado que pueda “inscribirla” en una editorial. Tampoco podrá pagarse una edición o coedición de tomo y lomo. Por otro lado, siendo la escritura un oficio carente de toda remuneración (en nuestro país), será para ella una opción mas bien radical, ya que le restará horas laborales a una economía de sobrevivencia, lo que de seguro le valdrá un severo castigo social que a veces rayará en la criminalización, dependiendo del grado de politización de su discurso.

En el caso de la tercera mujer, la mapuche, en abierta resistencia cultural, política y de lenguaje. No importara mucho el formato en que escriba sino justamente su “condición” , su doble “otredad”, como mujer y mapuche, que la situará en un lugar de discriminación tanto negativa como positiva. Si la discriminación es positiva, esta mujer, escrituralmente consciente, tendrá acceso a los formatos tradicionales del libro y su circulación como una suerte de patrimonio “étnico” que debe ser protegido, sobre todo en un marco ampliado y global que valoriza de manera creciente estas escrituras. Esta mujer al igual que la anterior restará horas laborales a la escritura con un castigo social y según el grado de politización también deberá enfrentar la criminalización de su actividad, con la sola ventaja de que el tema “étnico” cuenta con simpatía global y eventualmente con un circuito de redes de protección que en realidad no cuentan mucho a la hora de enfrentar por ejemplo una ley antiterrorista como la que tenemos en Chile.

La cuarta mujer, aquella de identidad digamos “conflictiva”, la mujer lesbiana, el travesti y la transexual, escribirá desde un margen virulento y político por antonomasia, pero también protegido en el marco global por un sistema de redes que valora y protege las identidades de tránsito. Su formato por excelencia será la red, el blog, el facebook y el fanzine, llegando eventualmente a ocupar un lugar en publicaciones universitarias, siempre lidiando o ocupando estratégicamente la doble discriminación que tratara estas escrituras con un criterio como de estudio de las aberraciones.

¿En qué circuito se movilizan?
La primera mujer se movilizará naturalmente en el circuito oficial al que pertenece por Ius sanguinis. Y naturalmente también podrá profesionalizar tempranamente su oficio de escritura accediendo al sistema de becas y financiamientos local sin mucho problema tanto por contactos, lobby, como por la misma estructura clasista de la sociedad que validará su imaginario, por sobre todos los demás.

La  segunda mujer, la pobladora, de escolaridad incompleta o defectuosa, se movilizará en los bordes de la sociedad, a los que pertenece también por Ius sanguini y accederá con el tiempo, según lo sólido de su discurso, a circuitos de legitimación asociados a la política, los derechos humanos, los estudios de género u otras disciplinas que estudian el margen como se estudia un insecto poco peligroso.

La tercera mujer, la indígena, según su estrategia, tendrá alguna posibilidad de acceder a circuitos globales siempre y cuando tenga la habilidad de favorecerse de esta doble discriminación (mujer / indígena / patrimonio en extinción). Internet será una plataforma favorable a esta estrategia.

En tanto la cuarta mujer se moverá en una suerte de subterra, o underground crónico que sin embargo en la medida que es global le permitirá expandir su margen y con suerte y estrategia hasta viajar. También internet será un espacio favorable a estas escrituras

“¿Es literatura solo textos escritos?”
No. Es literatura todo corpus de lenguaje (signo) que se piensa a si mismo con valor ontológico y estético. Y eso corre para las 4 mujeres. Hoy se habla de oralitura para designar a todos los discursos literarios que se producen fuera de los códigos escritos. De la misma manera se habla de bibliodiversidad para designar a todos los formatos que hoy contienen al discurso literario, discos, pdf, fanzines, etc.

“¿Qué tránsitos se producen entre la academia y lo popular?”
En la medida que la academia en Chile se transforma en una empresa que debe generar ganancias y por lo tanto debe regirse por un sistema de ideas digamos mas bien empresarial, está privada de generar puentes que no se adscriban a esa lógica. Por lo tanto,  lo popular será tomado en cuenta por la academia – empresa sólo en la medida que se puede mercantilizar. De esta manera la academia - empresa banaliza y folcloriza lo “popular” para poder “venderlo” o “comprarlo”, anulándolo como conocimiento en su potencialidad crítica y trasformadora en constante movimiento. Es decir no puede concebir lo popular como algo vivo, porque lo vivo  contiene a la muerte y la muerte no es rentable.






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