Thursday, May 27, 2010

Carta Publica de la serie "Viva Chile"


Carta pública al recientemente elegido presidente de la Sociedad de Escritores de Chile


Por Eli Neira

Santiago, junio 2010

Sr. Reynaldo Lacámara:

Señor Lacámara, los últimos sucesos políticos y gremiales acaecidos en Chile me han motivado a escribirle esta carta, a modo personal, pero también pública, tomando en cuenta que usted ha elegido estar en un puesto público, como lo es el de presidente de la Sociedad de Escritores de Chile y tomando en cuenta mi condición de escritora y comunicadora.

Desde mi lugar entonces como escritora chilena me urge decirle:

Señor Lacámara, renuncie, aléjese de los escritores. Usted no es poeta ni escritor, mucho menos artista. Usted es un empresario y como buen empresario es oportunista y encontró hace años ya en la SECH el descampado propicio para hacer negocios y a la vez saldar una vieja cuenta con la literatura que seguro arrastraba de algún lejano y fallido intento universitario por ser poeta o escritor. Como buen empresario es también usted hábil, por lo que supo tomar posesión del estado de ruina en que el gobierno militar dejara a la SECH y al gremio de los escritores, así como a la cultura chilena en general y logró erigirse por un tiempo, demasiado largo para mi gusto, como presidente de la una institución despoblada.

Pero usted como yo, como todos, sabemos que ese puesto, que las elecciones que lo llevaron a ese puesto son ILEGITIMAS, tan ilegítimas como lo fueron los plebiscitos del general Pinochet en su tiempo.

Usted ya hizo de la SECH su fundo, ya tuvo sus beneficios, ya hizo sus negocios por todos conocidos, ya viajó a nombre de los escritores de Chile y saboreó el suave néctar de las tertulias literarias y el encuentro con verdaderos artistas. Ahora es tiempo que se haga a un lado y deje la SECH a quiénes pertenece, a los escritores de Chile.

Vienen tiempos duros, vuelva a sus empresas, a su cómodo sillón de gerente. Vuelva a sus oficinas, haga buenos y jugosos negocios y si aún conserva esa deuda con la literatura, cree una beca que lleve su nombre, un financiamiento decente para jóvenes poetas o escritores consagrados sin previsión social. Todos se lo agradeceremos mucho. Practique el mecenazgo es mejor que la impostura y usted está en condiciones económicas de hacerlo.

Me dicen que usted es militante comunista. Bueno, haga algo a favor de la colectividad país y renuncie, aléjese de la SECH y de los escritores que ése no es su lugar.

No es mi intención ofenderlo, no faltaba más. Menos tomando en cuenta su capacidad para poner querellas en la justicia por calumnias y difamación cuando alguien se interpone en su camino, como le sucedió hace un tiempo atrás a nuestro colega y amigo Alejandro Lavquén cuando ingenuo intentó denunciar por Internet los negocios sucios que vox populi se hicieron en la SECH bajo su administración.

Yo sé que usted no es tan tonto como para hacer eso conmigo porque sabe o intuye que no estoy sola, que soy parte de una sólida, extensa y solidaria red de escritores de todo nuestro continente que me apoyarían sin pestañear en caso de verme envuelta en un problema legal a causa de escribirle yo esta carta que por lo demás sólo tiene como motivación el bien común, el suyo y el de los escritores de Chile. Cualquier represalia de su parte sería lo más estúpido que podría hacer.

Hágame caso, aléjese de nosotros. Invierta en propiedades en la costa o en un criadero de avestruces o de salmón, vaya al Perú, tome Ayahuasca, hable con sus muertos, no deje de comprar libros y asuma la decisión que tomó hace ya décadas cuando quiso estar en la vereda de los ganadores. Así al menos lo recordaremos con menos odio. No es bueno estar en el lugar que no nos pertenece.

¿Sabe por qué usted no es un poeta y no es un artista más allá de los malos libros y del nulo reconocimiento de sus pares y del medio en general? Porque si fuera un artista sabría que la creación consiste en perder, en soltar todo lo falso, en ir volviéndose cada vez mas esencial. Poeta y empresario es la combinación antitética por excelencia señor Lacámara, todo poeta verdadero lo sabe. Entonces lo conmino a hacer el único gesto poético que está usted en condiciones de hacer en este momento y renuncie. Renuncie a la SECH y deje el terreno libre para que lo ocupen quiénes deben ocuparlo. Sería noble de su parte, aplaudible, recordable, créame y sería una manera de vislumbrar aunque sea de lejos ese mundo que le fue vedado desde siempre, el del arte y el abismo.

Atte

Elizabeth Neira Calderón


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