De "El muro de los lamentos", de Antonio Becerro
Después de mucho tiempo
apareciste nuevamente en un sueño
Estábamos en una fiesta, en una casa enorme
llena de habitaciones
Donde la gente hablaba
reía y comía encendidamente
Estaban todos los amigos
Cuando por fin nos encontrábamos tú y yo
a solas
Me decías que estabas bien
trabajando en tus cosas
Con una buena mujer a tu lado
y agregabas
sin dejar de mirarme
“No como tú, insegura, dañina”
Dicho esto
te esfumabas
En este sueño, mi abuela, la campesina,
la golpeada
Estaba viva y deambulaba entre los invitados
Yo quería que se fuera a dormir
Y recopilaba mantas y frazadas
Para arroparla
Mientras tus palabras
“insegura, dañina”
mordían
los cimientos de esta casa
de esta fiesta
1 comment:
seguro ese idiota llegó de paracaidas a tu fiesta...
abre las fisuras, abrelas que si no lo haces solo se colará la amargura, tal vez tu abuela necesite más que unas mantas, tal vez sean letras en su memoria las que faltan...
arropala y dale un beso de mi parte, que siga la fiesta, que siga el baile, que tu abuela duerma y te amen por todas partes.
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