Saturday, May 31, 2008

Me niego (declaración pública)

pequeño acontecimiento plástico al muro e.n.

Me niego (declaración pública)

Desde hace unos días me han llegado a mi correo sendas cartas pidiendo mi firma y mi apoyo para exigir (no queda claro que calidad de qué) el premio nacional de literatura para Eugenia Britto por un lado y para Carmen Berenguer por el otro.
Mas allá de que considero a ambas poetas de una excelencia y de una carrera que justifica cualquier premio nacional o internacional, y dejando de lado el hecho de que Carmen Berenguer fue mi maestra y es hoy una persona clave en mi desarrollo como escritora, me niego a participar de estas campañas.
Primero por que me incomoda sobremanera la lógica del ranking que esconden estas cartas, donde a las obras y a las personas se las pone a correr como en una carrera de galgos, como si el valor del arte pudiera ser medible, numerable por la cantidad y el rango de los firmantes.
No dudo de que un creador de la calidad, la consistencia y el compromiso que tanto Carmen como Eugenia ostentan, merece reconocimiento y reconocimiento en dinero, dado los tiempos, cómo no!!!, pero, ¿Será la repartición del erario público un asunto que nos competa a nosotros los poetas?, ¿Que somos?, ¿En qué nos hemos convertido? ¿En Lobbystas?, ¿Que es esto?, ¿La bolsa de valores la poesía chilena?
Me indignan estas cartas sobre todo en momentos en que ocurren en este país asuntos oscuros y dolorosos que merecen nuestra atención como creadores y como personas supuestamente sensibles.
Me refiero a la dudosa detención de la documentalista Elena Valera, quién fuera encarcelada por investigar y documentar el conflicto mapuche con las empresas forestales. Elena Varela fue detenida bajo acusaciones falsas, que no han podido ser comprobadas y la totalidad de su obra, años de investigación y trabajo, fue incautada por la policía, sin que el ministerio de cultura dijera ni pío.
Elena Varela fue vergonzosamente violentada en el ejercicio de sus derechos creativos bajo un método horroroso que replica el actuar de la policía en los peores tiempos de la dictadura.
Este asunto señores poetas, me parece que nos incumbe y que merece nuestra firma y nuestros mejores esfuerzos de difusión, mucho mas que la entrega de los premios de parte del Estado, para tal o cual colega.
La detención de Elena Varela es un hecho gravísimo que nos toca a todos los creadores chilenos, poetas, actores, artistas plásticos, cineastas, bailarines, músicos y a todos quienes trabajamos con la libertad y la belleza.
No me ha llegado ninguna carta pidiendo la libertad de la artista encarcelada. Nada en la prensa que calla con una cobardía criminal, porque el que calla es cómplice. Cuando ocurren estas cosas me avergüenzo profundamente de mi profesión de periodista (que no ejerzo) y me duelo de mi país que vuelve una y otra vez a la ceguera de la aplicación de fuerza ilegítima para defender la economía de los poderosos.
Estoy consciente que esta declaración pública tendrá sus costos para mi, en estos tiempos donde la sobrevivencia se postula en formulario adjunto anillado y con cinco copias mas certificado de antecedentes policiales. Demasiado tiempo viviendo entre mafias nos hizo imitar sus métodos, supongo que no quedaba otra, pero soy consciente también que del costo del que calla y ése es el que no estoy dispuesta a pagar.

atte
elizabeth neira calderón
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2 comments:

Ernesto Guajardo said...

¡Así es! Hay miles de cosas más relevantes que las pequeñas obsesiones del ego, como dice César Vallejo:

Un hombre pasa con un pan al hombro

Un hombre pasa con un pan al hombro
¿Voy a escribir, después, sobre mi doble?

Otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila, mátalo
¿Con qué valor hablar del psicoanálisis?

Otro ha entrado en mi pecho con un palo en la mano
¿Hablar luego de Sócrates al médico?

Un cojo pasa dando el brazo a un niño
¿Voy, después, a leer a André Bretón?

Otro tiembla de frío, tose, escupe sangre
¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo?

Otro busca en el fango huesos, cáscaras
¿Cómo escribir, después del infinito?

Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza
¿Innovar, luego, el tropo, la metáfora?

Un comerciante roba un gramo en el peso a un cliente
¿Hablar, después, de cuarta dimensión?

Un banquero falsea su balance
¿Con qué cara llorar en el teatro?

Un paria duerme con el pie a la espalda
¿Hablar, después, a nadie de Picasso?

Alguien va en un entierro sollozando
¿Cómo luego ingresar a la Academia?

Alguien limpia un fusil en su cocina
¿Con qué valor hablar del más allá?

Alguien pasa contando con sus dedos
¿Cómo hablar del no-yó sin dar un grito?

Ernesto Guajardo said...

Absolutamente de acuerdo, como dice el poema de Vallejo:

Un hombre pasa con un pan al hombro

Un hombre pasa con un pan al hombro
¿Voy a escribir, después, sobre mi doble?

Otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila, mátalo
¿Con qué valor hablar del psicoanálisis?

Otro ha entrado en mi pecho con un palo en la mano
¿Hablar luego de Sócrates al médico?

Un cojo pasa dando el brazo a un niño
¿Voy, después, a leer a André Bretón?

Otro tiembla de frío, tose, escupe sangre
¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo?

Otro busca en el fango huesos, cáscaras
¿Cómo escribir, después del infinito?

Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza
¿Innovar, luego, el tropo, la metáfora?

Un comerciante roba un gramo en el peso a un cliente
¿Hablar, después, de cuarta dimensión?

Un banquero falsea su balance
¿Con qué cara llorar en el teatro?

Un paria duerme con el pie a la espalda
¿Hablar, después, a nadie de Picasso?

Alguien va en un entierro sollozando
¿Cómo luego ingresar a la Academia?

Alguien limpia un fusil en su cocina
¿Con qué valor hablar del más allá?

Alguien pasa contando con sus dedos
¿Cómo hablar del no-yó sin dar un grito?