collage de la serie fracturas de viajeDe Chile me llegan malas noticias, mi papa chocó con un taxista y si bien no hay ninguna fractura me dice mi madre que quedo muy golpeado. Lo llamo desde una oficina y trato de no llorar cuando se pone al teléfono y escucho su voz debilitada por el accidente. Me dice que el manubrio se le incrustó en las costillas, que le duele mucho el pecho. Pienso cómo será el dolor en el cuerpo de mi viejo, que pese a sus 70 años, mantiene la estampa del boxeador peso mosca que fue y que gracias a mama no siguió siendo. (es mala vida la de los boxeadores)
Pienso en mi viejo y en los trabajos duros que le toco hacer durante tantos años. “Los pobres somos
Me acorde de las mudanzas con él, los dos solos casi siempre, yo y mi padre moviendo las cosas, las cajas, los electrodomésticos, de allá para acá y él demostrándome que entre ambos podíamos bajar los bultos por las escaleras sin morir en el intento. Solo era cosa de hacerlo con ingenio, con cuerdas, poniendo cajas de cartón debajo de los armatostes para que se deslizaran. Siempre mi padre, arreglando los enchufes en mis casas de mujer sin marido, (los amantes para estos eventos no cuentan). Mi viejo entrando con su caja de herramientas, con el taladro, las piolas, los clavos usados que reciclaba con oxido y todo, con el afán de ahorro de los que conocen la escasez. Mi viejo siempre los domingos, luego del almuerzo familiar, yendo a ayudarme a hacer medianamente habitables piezas, talleres, galpones, casas antiguas hechas mierda, habitáculos exóticos en los que fui cayendo desde que me fui de la casa materna. Mi padre, botando puertas, colocando repisas, siempre con el reproche mudo aunque a veces explicito. “Tu madre se pregunta cuándo te vas a estabilizar y yo también me lo pregunto”.
Me dice al teléfono que le duele más cuando se ríe y suelta unas carcajadas. Mi viejo tiene un gran sentido del humor. Es fanático de las películas de Cantinflas. Y si lo pienso bien tiene con Cantinflas un asombroso parecido. El humor en primer lugar, los rasgos aindiados en la cara morena y cierta nobleza inútil de los pobres de antes.
Yo le digo que estoy bien, perfecto agrego, a punto de entrar a escena en unos minutos más. Le miento, no estoy bien y hoy no actuó. Se lo digo para que se sienta orgulloso de su hija, que a veces sale en el diario bajo titulares que no entiende. Mi padre no tiene escolaridad completa y no comprende qué es el arte conceptual. Solo sabe que una vez fue a un evento en un auditorio muy lindo, con mama y hermana, sentados en primera fila y que varios señores y señoras muy bien vestidos presentaron un libro mío. Esa vez el sintió orgullo de mi, me lo confesó después, pese a que no entendió nunca porque yo tenía que escribir como una bataclana de puerto para ser respetada en esos círculos de gente culta. No entendía por qué yo no escribía novelas de aventuras, como las de Julio Verne.
Le digo al teléfono que se cuide, que descanse, que no sea burro, que no se levante para ir a trabajar hasta que el medico se lo indique. Me pregunta ¿Cómo estas che?
Y yo omito detalles importantes. No le cuento del robo de mis cosas, declino decirle que no tengo un lugar estable para dormir, que estoy viviendo en casas de amigos que me hacen el aguante no se hasta cuando. No le digo que no tengo dinero para el pasaje menos para arrendar algo y que tampoco tengo trabajo. Declino contarle que esa inestabilidad que siempre le preocupo tanto de mi, llego hoy a un punto paradigmático y que hay días que no veo salida. Me gustaría preguntarle cómo hizo él para jamás caer en el horroroso pozo de la angustia cuando llego solo y niño a una ciudad hostil, apenas sabiendo leer y escribir. Me gustaría decirle que pese a mi titulo universitario que por cierto también lo enorgullece, algo falló conmigo, que las monjas del colegio no me enseñaron lo fundamental, que al parecer, todo indica que a mis 35 años no soy capaz de solucionar cuestiones básicas como el trabajo, la propiedad, la familia y los vínculos afectivos.
Estoy bien papa, cuídate las costillas, por mi no te preocupes, solo parece que no sé vivir.
2
Ruiz me dijo ayer en el bar del loro que los hombres se me van porque no los amarro. A mi se me vino a la cabeza la imagen de un musulmán amarrado a una silla, con los ojos vendados y una capucha en la cabeza, esperando a ser torturado por una soldado norteamericana.
Me asquea la idea de tener que lacear a alguien para vivir una relación de pareja. Siempre crei en la libertad como valor fundamental en el amor y en toda experiencia humana. Sin embargo, lo cierto es que Ruiz tiene razón el algo. No soy capaz de retener nada. Las cosas, las personas, los afectos, los oficios, el dinero, todo pasa por mí como por un túnel arrasado por vientos feroces. Solo el arte queda, el arte y el recuerdo de noches hermosas.
3
Graciela es amiga de Ruiz. Hemos hablado dos veces por teléfono y hemos coincidido en una feria de ropa donde yo intento vender viejas pilchas mías con algunos retoques que les permitan pasar por prendas intervenidas. Esperando que piquen compradores, hemos charlado toda la tarde. Sin darnos cuenta nos hemos contado nuestras vidas. Lo que no le conté a papa se lo conté a ella, que me robaron, que no tengo donde parar, que no soy de acá, que tampoco tengo nada en mi país, aparte de mi familia. Ella me contó que es uruguaya, casada (y divorciada) con un argentino y que tiene tres hijos todos casados. Me contó que cuando se separó quedo en la calle con tres niños pequeños, y un par de veces tuvo que dormir a la intemperie pero que sin embargo salió, siempre se sale. Hoy debe dejar la casa donde vivió los últimos 13 años y donde tiene su taller de diseño porque está ubicada en un barrio muy turístico y el dueño decidió duplicar el precio del inmueble para arrendarlo a turistas europeos.
Me dice que si ella consigue algo donde quepamos las dos puedo irme con ella aunque no tenga dinero y que puedo ayudarla a cortar prendas. Me dice que esta ciudad es una maquina de moler carne.
Yo se que es mentira, eso que me ofrece ahora, al calor de la conversación, pero igualmente es lindo que alguien te lo diga.
4
Juan no sabe qué hacer conmigo. Me dice que debo salir del estado en que estoy, que no es mi padre, que no me puede cuidar todo el tiempo, que me quiere mucho pero que está agotado, que siempre estoy en el ojo de la tormenta, que debería aprender a cuidarme sola, que tengo edad suficiente, que no puede seguir teniéndome en su casa en estas condiciones porque estoy abusando. La palabra abuso taladra mi cerebro y siento que hace un agujero mas en mi. Me gustaría decirle que yo también me siento abusada, pero no por una persona en particular, sino por el conjunto de la hum
Me dice para rematar que soy muy buena artista pero que la vida no es arte.
5
Leo en Internet que en Santiago otro joven mapuche murió victima de la violencia policial. Esta vez de un paro cardiaco debido a la golpiza. Tengo en mi correo varias cadenas con cartas para firmar por los derechos reproductivos de la mujer, los que al parecer dejaron de existir en mi país (Si es que alguna vez existieron). No entiendo muy bien que pasó, no alcanzo a leer se me acaba el tiempo y debo dejar la máquina. Pienso en mi papá y en sus costillas rotas.
7 comments:
Me fui el otro dia pensando de plasma "A eli todos se la quieren cojer".
No se si te fuistes con ese chabon, pero me encanta que los tengas en la mano babeandose y diciendo boludeces.
Me inspirastes querida...
te agregue a la lista de amigos en mi blog. beso
Elizabeth!!!!!
Siempre se puede volver!!!! Y replegarse un rato para unir fuerzas, no siempre es una derrota. Así como "sentar cabeza" tiene muchas acepciones y derivadas...y costos que no todos están dispuestos a asumir.
A ver si me lees y me escribes.
Cuidate mucho y cariños a tu familia, espero que tu papá mejore.
Eli, tus performances son triviales, pero esta escritura no. Pareciera que fueras dos personas: una inauténtica y otra que realmente escribe.
¡fuerza, eli! ojalá te sonría la diosa fortuna, sobretodo la de los billetes, por este rato, al menos.
Eli! un placer haberte encontrado por aca también. ¡Que te llueva suerte!
A ver cuando se arma el taller de poesía con Marito!
me quede con las ganas.
¡Hasta!
Guapa...siempre se sale.
Ve corriendo a la tienda esotérica más cercana, compra un Tarot (que sea el de Marsella) y aprende a leerlo.
Te irá bien muy bien. Tienes duende amiga.
Un abrazo, y que tu papá se reponga pronto.
puta madre Eli Neira, eres un reverendo gran ser humano, una mujer con sus ovarios bien puestos, y una exelente artista. No es la primera vez que te leo, y créeme, te tengo un cariño enorme, tu escritura me desgarra, me compromete, me desarma. Sólo decirte que te sigo silenciosa desde Kitu, desde la mitad del mundo.
Un abrazo andino
Carla.
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