Monday, March 05, 2007

BOLIVIA


Collage eli neira, de la serie NeoPorno
BOLIVIA
(De la serie Pop Life, Fragmentos Fascinantes de Vidas de Mierda)
La primera cybernovela de la television chilena


Capitulo 1:

¿Vámonos? me dijo A en un momento de la charla cuando todos hablaban al mismo tiempo en la mesa, luego de tres rondas de cervezas en ese barucho inmundo lleno de motociclistas.
Yo lo miré y agradecí a San Expedito la proposición
Salimos, tomamos un taxi y nos fuimos a mi departamento (que dicho sea de paso lo tengo en arriendo), derecho a coger.
El primer polvo fue en el sillón del living. Apenas me dio tiempo para bajar la persiana. No quería hacer un show triple X de madrugada a los tranquilos vecinos del condominio familiar Sol Mayol, adonde vivo desde hace algunos meses producto de una serie de decisiones equivocadas que no cabe aquí explicar.
Los vecinos me odian y yo a ellos. Por suerte, esa noche, la gorda de abajo, la del 207, estaba de vacaciones así que al menos pudimos follar A y yo, sin grandes interrupciones y pude finalmente gritar a mis anchas durante los orgasmos. (Una noche de intenso polvo la gorda reclamó a portería por el volumen de mis quejidos…”Dice la señora María Eulogia si puede bajar “la voz” fue lo que comunicó por citófono el guardia nocturno, con evidente socarronería)
Debo aclarar en este punto que mis alardes sonoros durante el sexo no obedecen a ninguna impostura teatral. Lo que efectivamente me sucede es una extraña forma asfixia que solo se alivia con la libre interpretación de un coro de jadeos y gritos. Además tengo una voz fuerte.

Después del sillón hicimos una pausa en la cocina donde se la chupé mientras él comía uvas rosadas, le dije que parecía un dios griego, se río. De ahí nos fuimos a la cama.
En la cama repasamos todas las posturas tradicionalmente conocidas, la del misionero, yo arriba, a lo perrito, patitas al hombro, de lado y haciendo tijeritas.
En algún momento intentamos tener sexo anal pero no se pudo, la escena fue más o menos como sigue:
- Quiero metértela por el culo, ¿me dejas?
- Con pijas grandes como la tuya me duele
- Despacito…
- Veamos si aguanto, pero ponte gel (suerte quedaba un resto en el pomo)
- Mmmm, Haaa! ¡Que rico!
- Hay, ¡NO, NO, NO!! ¡Sácalo!, ¡Sácalo!
- Lo saco

En algún momento pensé en penetrarlo yo, con mi dedo untado en lubricante para no irritar, luego de estimular como corresponde la zona anogenital y alrededores. A algunos chicos les gusta. Con él no me atreví a probar. Tampoco me atreví a orinarle encima pese a que sentí fuertes deseos de hacerlo mientras él se aplicaba sobre mi clítoris. De la misma manera me privé de sugerir otras prácticas digamos “no tradicionales” que son de mi completo agrado y sobre las cuales me explayaré mas adelante. Finalmente era un desconocido, no podía yo andar haciéndole esas cosas a cualquiera. Un límite hay que tener.
Cogimos sin parar exactas 5 horas cronológicas. Desde nuestra llegada a mi depto, alrededor de la una de la madrugada, hasta las 06:00 horas cuando escuche su primer ronquido tras mi hombro derecho y la mano que me rodeaba la cintura cedió en su presión.
En total esa noche tuve tres orgasmos, dos a partir de la excitación oral del clítoris y uno vaginal producto de las reiteradas y certeras penetraciones aplicadas de manera experta y sensible por mi nuevo amigo A.
El orgasmo vaginal estuvo especialmente intenso esta vez.
No obstante, en ambos eventos grité como barraco y mostré sin tapujos la agitación sicomotora con hiperventilación y taquicardia en algunos casos, que el buen sexo me provoca.
El, por su parte, se fue dos veces, una en mi espalda, otra en mi boca. Pese a sus súplicas no me tragué la leche. Es decir, tragué un poquito porque en esas circunstancias es inevitable, pero la escupí de inmediato, sobre él porque el sabor del semen me da arcadas.

Me pareció asimismo que de toda mi performance disfrutó más la felación, pero no podría asegurarlo ya que mantuvo un nivel de excitación mas o menos estable y permanente durante toda la noche, alto pero sin peaks notorios.
Al eyacular, no soltó ni un solo quejido, lo cual me decepciono temporalmente porque me encantan los ha,ha,ha que marcan la culminación del coito en los hombres.
Le pregunté que sentía cuando yo me iba (me fui una vez en su boca durante un cunnilinguae) El me dijo que un estremecimiento en el corazón. Al decirlo se tocó con ambas manos el corazón.

2 comments:

Anonymous said...

Esta super bueno el relato. Trabajas un libro con esos relatos? Me gustaron, parecen reales. ¿Son un estudio de campo? Saludos Eli de David

Cogollo de toronjil. said...

Que buena historia,me há gustado tu soltura con el cálamo
y que bueno sería, me escribieras algunos sonetos cortos, para tratar de musicalizar.

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libardo paredes.