(I Parte)
Nene, yo no quería llorar tanto aquella vez, en el hotel, de esa manera, así, a gritos, con hipo y tos entre medio, eso además de los mocos. Llorar como muriendo, como pidiendo auxilio, como me salió ese día, esa mañana para ser mas exactos, a pito de nada, luego de un educado “¿Cómo dormiste?”, que vino de tu parte, incauto, somnoliento, sin presagiar la tormenta. En verdad no quería. Qué te puedo decir, cómo te lo puedo explicar, no tengo palabras. Aunque si lo pienso bien sí tengo un par de palabras: Ataque de Histeria, brote neurótico, nudo sicótico, insanidad mental (finalmente) o espiritual o aurática, qué se yo; Desequilibrio, inestabilidad, irritabilidad, síntomas premenstrual, fiebre aftosa, mal de chagas, hiperestimulación, polialergénica, en fin algo de lo mas común entre las congéneres. Algo de lo más común para la época del año, al comenzar la primavera, cuando todo estalla y tú sabes las mujeres somos como plantitas, nos rigen los mismos ritmos…
(….)
¿No era primavera?
Bueno pero parecía
(...)
¿Que tampoco tenia yo mi periodo?
Pero yo me sentía como si lo tuviera
¿Nunca antes una mujer te hizo un ataque la más pura y dura histeria?
Histeria, transparente, intensa, como una droga. Así es, una vez que llega a tu vida lo hace para quedarse, como en un matrimonio por conveniencia, la histeria es una mujer que se aloja en tu casa, que usa tu cuerpo y no la puedes echar a la calle, no la puedes parar y cada vez quiere llegar mas lejos esta chica con nombre de heroína griega. Así es, la señorita histeria, te la presento, Histi este es éste. Ja! Hacen linda pareja, ¡Histe este es éste!
Porque anda sabiendo que no porque una sea una histérica de la más legítima estirpe, va a perder el humor, perder el humor es como perder el estilo o la elegancia. Eso nunca darling, antes muerta que fea. Antes muerta que fome.
(…)
¿Qué golpes?
¿Te golpeé?
No te creo
Pero si yo no quería agredirte mi amor, ¿Cómo iba a querer algo así?
¿Qué te jalé el pelo y quise enterrar mis uñas en tus ojos?
No te creo. A ver, ¡Tráeme un testigo!, ¿Hay pruebas?, ¿Qué te tiré por la cabeza varios platos y algunos cubiertos, seguidos de un zapato y luego un parlante del equipo?, ¿Qué además tengo mala puntería porque no le di ni una sola vez en el blanco que eras tú?
No sé bebe, de verdad, estoy en blanco, no tengo ni una sola imagen de eso en la mente, si sucedió lo borre por completo, me dio amnesia. A lo mejor me malinterpretaste, yo no quería agredirte, tal vez estaba intentando decirte otra cosa a través de esos gestos un poco extremados. Tú sabes, el cuerpo habla a través de extraños mecanismos.
¡Y es que no sabes cómo me cuesta llegar a ti, hablarle a tu corazón! Te siento a veces tan distante, tan cerrado, hermético, frío, duro, puro y duro, como una droga también. Y me exaspero y reviento y me hago pedacitos, ahí sin pudor, delante de ti. Sólo son formas desesperadas de llegar a tu corazón, un camino tortuoso, lleno de espinas, de fantasmas, de muertos, es un territorio minado, un territorio en guerra, pero es una misión también, yo quiero llegar a tu corazón, y poner mi lengua en el epicentro exacto de tu dolor y con saliva humectar las costras, yo quiero ser como una enfermera bebe, una enfermera erótica si quieres pero una enfermera ¿No me crees?
(…)
Eso no es verdad, tú no sabes cómo te amo. Tal vez porque nunca te lo he dicho, pero en verdad no sabes cómo te amo, ni te lo imaginas.
¿Qué solo nos conocemos hace un par de días?
Ahí está. No te he dicho cuánto te amo porque no hemos tenido tiempo, ha sido todo muy rápido entre tú y yo, vertiginoso…
(…)
¿Y por qué no me puedo haber enamorado en tan poco tiempo? Para mi es como si hubiera pasado una eternidad, una vida juntos bebe, yo me siento tu chica y te siento mi chico desde el día (anteayer) que te vi por primera vez.
(…)
Yo no pude haberte hecho eso que dices que te hice.
Vamos, estas exagerando, esos surcos en tu cara bien te los puede haber hecho un gato, te los puedes haber hecho tu mismo, de torpe al afeitarte, o tal vez lo hiciste sólo para acusarme, porque a ti te encanta cargarme cosas que no he hecho, ¡Mira como te conozco!, o te los puede haber hecho otra, claro ahora que lo pienso bien, la zorra de la otra noche que te sobajeaba los genitales por debajo de la mesa mientras tú te ponías visco (y ambos apostaban a que yo no me daba cuenta), “!Sólo era una conversación animada! Me dijiste después, ¡Descarado! como si yo no supiera la diferencia entre el ejercicio del verbo y un ejercicio masturbatorio precoital!
(…)
¿Qué estoy loca?
¡Mira cómo te gusta agredirme!, ¡Cómo te gusta castigarme! ¿Ha?,
snif, snif!
¿Te sientes mejor así?, ¿Mas machito?, ¿Te creció la verga otro centímetro por hacerme llorar?
Snif snif!
(…)
Snif Snif!
¿Ves como te las arreglas para hacerme llorar a cada rato?
¿Ves como eres tú el que agrede?
¿Qué que hago con el florero en la mano?
Pues admirarlo, qué crees
(¡!!:::::::::!!!!)
¿A dónde vas?, ¡Te estoy hablando!
¡No huyas mi amooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooorrrrrrrrrrrrr!
Nene, yo no quería llorar tanto aquella vez, en el hotel, de esa manera, así, a gritos, con hipo y tos entre medio, eso además de los mocos. Llorar como muriendo, como pidiendo auxilio, como me salió ese día, esa mañana para ser mas exactos, a pito de nada, luego de un educado “¿Cómo dormiste?”, que vino de tu parte, incauto, somnoliento, sin presagiar la tormenta. En verdad no quería. Qué te puedo decir, cómo te lo puedo explicar, no tengo palabras. Aunque si lo pienso bien sí tengo un par de palabras: Ataque de Histeria, brote neurótico, nudo sicótico, insanidad mental (finalmente) o espiritual o aurática, qué se yo; Desequilibrio, inestabilidad, irritabilidad, síntomas premenstrual, fiebre aftosa, mal de chagas, hiperestimulación, polialergénica, en fin algo de lo mas común entre las congéneres. Algo de lo más común para la época del año, al comenzar la primavera, cuando todo estalla y tú sabes las mujeres somos como plantitas, nos rigen los mismos ritmos…
(….)
¿No era primavera?
Bueno pero parecía
(...)
¿Que tampoco tenia yo mi periodo?
Pero yo me sentía como si lo tuviera
¿Nunca antes una mujer te hizo un ataque la más pura y dura histeria?
Histeria, transparente, intensa, como una droga. Así es, una vez que llega a tu vida lo hace para quedarse, como en un matrimonio por conveniencia, la histeria es una mujer que se aloja en tu casa, que usa tu cuerpo y no la puedes echar a la calle, no la puedes parar y cada vez quiere llegar mas lejos esta chica con nombre de heroína griega. Así es, la señorita histeria, te la presento, Histi este es éste. Ja! Hacen linda pareja, ¡Histe este es éste!
Porque anda sabiendo que no porque una sea una histérica de la más legítima estirpe, va a perder el humor, perder el humor es como perder el estilo o la elegancia. Eso nunca darling, antes muerta que fea. Antes muerta que fome.
(…)
¿Qué golpes?
¿Te golpeé?
No te creo
Pero si yo no quería agredirte mi amor, ¿Cómo iba a querer algo así?
¿Qué te jalé el pelo y quise enterrar mis uñas en tus ojos?
No te creo. A ver, ¡Tráeme un testigo!, ¿Hay pruebas?, ¿Qué te tiré por la cabeza varios platos y algunos cubiertos, seguidos de un zapato y luego un parlante del equipo?, ¿Qué además tengo mala puntería porque no le di ni una sola vez en el blanco que eras tú?
No sé bebe, de verdad, estoy en blanco, no tengo ni una sola imagen de eso en la mente, si sucedió lo borre por completo, me dio amnesia. A lo mejor me malinterpretaste, yo no quería agredirte, tal vez estaba intentando decirte otra cosa a través de esos gestos un poco extremados. Tú sabes, el cuerpo habla a través de extraños mecanismos.
¡Y es que no sabes cómo me cuesta llegar a ti, hablarle a tu corazón! Te siento a veces tan distante, tan cerrado, hermético, frío, duro, puro y duro, como una droga también. Y me exaspero y reviento y me hago pedacitos, ahí sin pudor, delante de ti. Sólo son formas desesperadas de llegar a tu corazón, un camino tortuoso, lleno de espinas, de fantasmas, de muertos, es un territorio minado, un territorio en guerra, pero es una misión también, yo quiero llegar a tu corazón, y poner mi lengua en el epicentro exacto de tu dolor y con saliva humectar las costras, yo quiero ser como una enfermera bebe, una enfermera erótica si quieres pero una enfermera ¿No me crees?
(…)
Eso no es verdad, tú no sabes cómo te amo. Tal vez porque nunca te lo he dicho, pero en verdad no sabes cómo te amo, ni te lo imaginas.
¿Qué solo nos conocemos hace un par de días?
Ahí está. No te he dicho cuánto te amo porque no hemos tenido tiempo, ha sido todo muy rápido entre tú y yo, vertiginoso…
(…)
¿Y por qué no me puedo haber enamorado en tan poco tiempo? Para mi es como si hubiera pasado una eternidad, una vida juntos bebe, yo me siento tu chica y te siento mi chico desde el día (anteayer) que te vi por primera vez.
(…)
Yo no pude haberte hecho eso que dices que te hice.
Vamos, estas exagerando, esos surcos en tu cara bien te los puede haber hecho un gato, te los puedes haber hecho tu mismo, de torpe al afeitarte, o tal vez lo hiciste sólo para acusarme, porque a ti te encanta cargarme cosas que no he hecho, ¡Mira como te conozco!, o te los puede haber hecho otra, claro ahora que lo pienso bien, la zorra de la otra noche que te sobajeaba los genitales por debajo de la mesa mientras tú te ponías visco (y ambos apostaban a que yo no me daba cuenta), “!Sólo era una conversación animada! Me dijiste después, ¡Descarado! como si yo no supiera la diferencia entre el ejercicio del verbo y un ejercicio masturbatorio precoital!
(…)
¿Qué estoy loca?
¡Mira cómo te gusta agredirme!, ¡Cómo te gusta castigarme! ¿Ha?,
snif, snif!
¿Te sientes mejor así?, ¿Mas machito?, ¿Te creció la verga otro centímetro por hacerme llorar?
Snif snif!
(…)
Snif Snif!
¿Ves como te las arreglas para hacerme llorar a cada rato?
¿Ves como eres tú el que agrede?
¿Qué que hago con el florero en la mano?
Pues admirarlo, qué crees
(¡!!:::::::::!!!!)
¿A dónde vas?, ¡Te estoy hablando!
¡No huyas mi amooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooorrrrrrrrrrrrr!
5 comments:
la primera vez que escuché tu nombre fue gracias a Héctor Hernández Montecinos, le comenté que tengo unos poemas algo fuertes, de esos que las viejas de Lima se taparían las orejas si los digo, y me dijo el buen Héctor: "Lee a Elizabeth Neyra", y te lei, y te aplaudí, y te seguí leyendo. Saludos desde Lima.
Te dejo un par de esos poemas. Ojalá los leas.
Harold Alva.
DOS CANCIONES A RITA FALTOYANO
I
Qué debo pensar
Rita
Ahora que la ciudad me escupe
Y tú cierras los ojos
Para olvidar que alguien a sueldo te penetra.
Lo más sensato es apagar el DVD
Conectarme de nuevo a las noticias
Borrar de mi cerebro tu voz chillona
Tu piel roja
Que brilla como una brasa
En el desierto.
Lo prudente es apagarte de mis ojos
Y repetirle al mundo
Que “mierda” es el sinónimo perfecto para amarte.
II
Lo patético es que tú ni siquiera sospechas
Que un huevón como yo
A miles de kilómetros te escribe
Te imagina buscándolo
Lo absurdo es que soy consciente de esto
Y sin embargo
Continúo soñándote
Continúo adicto al rito de tocarte con mis manos
De sudar contigo mientras Gauge aplaude
Y aumenta mi desprecio a la tristeza.
Deberías estar aquí
Escupirle a mi glande Tragártelo furiosa
Hija nefasta de otra lengua
Mi húngara pendeja.
LLORAR ES SEDUCTOR Y ROMANTICO COMO AQUELLA NOCHE EN QUE ME EMOCIONO SU AMOR...
SUERTE
A VER SI VISITAS MI BLOG
-oh Neira -oh Neira
me pones en la boca un sabor enfermo
baba y sangre
primavera locos deseos de
sangre y baba
agarrarte a cachetadas
baba y sangre
trémula lascivia
sangre y baba
nos vemos
No sé si eres el eco de una ilusión o un espejismo que habla, una visita que nunca llegó y que seguiremos esperando. Te miramos y no te vemos y apareces en sueños, que es donde se puede conversar contigo.
me sentí tan identificada en el texto.
tus palabras son cercanas, es un agrado leerte de verdad!!!
saludos
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